lunes, 18 de diciembre de 2017

La última entrada en el blog...

...por este año que ya va llegando a su fin.

Buenas noches, queridísimos lectores. Como viene siendo habitual aprovecho el tiempo que tengo por las noches para ponerme al dia de cositas, entre ellas mi blog, el cual dí a luz como a un hijo y aquí sigo manteniendo.

Ha pasado algo más de un mes desde mi última actualización y ¡qué mes! ¿Por dónde podría empezar? Por el principio, como todo en esta vida: no rindo bien, pero mi cuerpo ha cambiado asombrándome más y más. A ver cómo puedo explicar esto... Resulta que, por ejemplo, antes quemaba más calorías en un ejercicio de cardio de las que consigo quemar ahora en el mismo tiempo, además noto que no puedo dar tanto como daba.

Como bien dije, sigo manteniendo la idea de correr el día de Nochevieja y, para ello, procuro entrenarme. Estuve bastante tiempo saliendo a correr, pero el frío ha mermado mi entusiasmo y prefiero entrenarme un poquito en la cinta del gimnasio con pendiente para fortalecer bien las piernas y poder aguantar.

No sé si es consecuencia de correr o que el tiempo es sabio y sabe cómo recompensar todo lo que me esfuerzo, pero sigo descubriendo partes de mi cuerpo que no veía tan claramente. También, después de tanto desearlo, mi zona lumbar empieza a ponerse bonita y se me está yendo la grasita de los lomos (y un bocata de lomo me pienso comer de aquí a menos y nada).

Mi peso es algo que, obviamente, ha sufrido cambios: he llegado a pesar menos que cuando era una mocosa, pero bien orgullosa que estoy. Me gusta todo lo que estoy consiguiendo. Me alimento bien, aunque debería dejar de lado eso de comer tanto dulce, que si por mi fuese estaría a todas horas comiendo chocolate, turrón de chocolate con cacahuetes fritos y miel, croissant de espelta, palmera de chocolate, churros, etc. A primeros de noviembre fuí un fin de semana a casa y, pese a que había bajado peso, no me lo notó mi madre la del ojo clínico; en cambio, cuando estuve el fin de semana anterior me dijo que estaba más delgada, han vuelto a llamarme paja centenera y yo ya me río.

Ahora vamos a lo importante: ¿mi balance de este año con respecto a mi cuerpo? INCREÍBLE. Sí, en mayúsculas y resaltado. Me he esforzado, llegué al verano y me puse un bikini que no me quedaba tan mal, me he podido poner vestidos que nunca hubiese imaginado. He entrenado resfriada, con anginas, lesionada, pero he aguantado como una campeona. Todo y más por seguir cumpliendo mis objetivos, por desconectar de todo y ser feliz haciendo deporte. Aun así hay una cosa que envidio: la gente que juega en un equipo. Porque cada vez que veo entrenar un equipo de fútbol pienso que en su momento podía haber estado en uno, pero no me animé porque, aunque no jugaba mal, siempre he sido vergonzosa para esas cosas y poco echada p'alante.

Siempre os lo digo y no me cansaré de ello: si queréis podéis. Suerte es tener fuerza de voluntad para conseguir lo que nos propongamos. Suerte es que, pese al frío, consiga salir de la cama todas las mañanas muy temprano para ir a entrenar sabiendo que fuera hay hasta -4º. Suerte es llegar a casa a las ocho de la tarde, muerta de frío, cansada de ir de un sitio a otro para trabajar y que, aun así, tenga ganas de salir a caminar un rato.

Suerte son las ganas que le pongamos. Ni más, ni menos.

Recordad que si cambiáis lo tenéis que hacer por y para vosotros. Que os quieran tal y como sois y no permitáis que nadie os dirija ni diga cómo tenéis que ser. Vosotros y solo vosotros. Sed egoístas sin hacer mal a nadie. 

¿Vosotros por qué os gustáis? Yo me he dado cuenta que, aunque tengo mil cosas malas, hay algo bueno en mí. Pese a considerarme una borde, soy simpática y agradable, tengo conversación y un sentido del humor único. Últimamente a la gente le ha dado por decirme que tengo unos ojos preciosos, pero yo no sé si serán ellos o que los hace especiales la manera en la que miro al mundo. Y lo mismo pasa con mi sonrisa, pues el otro día me dijeron que tengo los dientes muy bonitos, rectos y blancos, pero sé que son esos factores y el ver las cosas de manera positiva lo que me embellecen la sonrisa. Y si a eso le sumo el empeño que tengo en mejorar siempre más y más...

¿Cuáles son vuestros propósitos para el próximo año? Yo quiero ser un poquito fitness y seguir aprendiendo de mi cuerpo, sorprendiéndome con él. Quiero dejar plasmada la frase "el dolor es placer" para leerla de aquí a unos pocos días y acordarme de que ese dolor me va a producir el mayor placer y la mayor seguridad.

No sé cuándo volveré a poder actualizar, mi intención es hacerlo entre primeros y mediados de enero, pero en caso de no poder diré que el 2018 va a traer cosas nuevas y alguna sorpresa. Tengo ganas de que todo empiece, sin importar el dolor que pueda haber, el sacrificio... porque cuando hay motivación nada más importa. Van a ser días y semanas duras, pero la recompensa será más que satisfactoria.

Mirad hacia delante y, de vez en cuando, echad el vistazo hacia atrás para que veáis todos los progresos que habéis conseguido. Eso sí: nunca dejéis de ser vosotros mismos, no rechacéis el pasado y sentid orgullo por llegar hasta donde estáis llegando.

Nos leemos el próximo año...


2 de diciembre de 2017
 

martes, 7 de noviembre de 2017

Los guerreros descansan...

Sí, mis lectores, descansan. No quiero decir que yo sea una guerrera, pero sé que algo de ello hay en mí, me ha tocado librar bastantes luchas en mi corta, o larga, vida (según se mire).

¿Novedades? Pues sí, algunas que otras hay en mi vida, pero igual que no suelo manifestar mucho mis alegrías, tampoco lo haré con las penas, ¿no? Me reservo todo para mí. 

La principal de todas las novedades, y la que más me preocupa, es que llevo malita unas semanas y es un día bien y cuatro mal trabajar con niños es lo que tiene. Empecé con dolor de garganta y eso evolucionó en mocos que no se van, una maldita asquerosidad. ¿Consecuencias? Los días que peor estoy no tengo nada de hambre, cuando mejoro un poco e intento comer la comida me da asco porque noto los mocos. Resumiendo: en una semana he perdido casi 3 kg, pero no de la manera que me gustaría. De hecho, según estoy escribiendo esto, me noto la mucosidad rondándome por el cuerpo. Siento ser tan "detallista", pero es que es así. Y lo que llevo unos días dando vueltas me da miedo... ¿y si he acabado pillando la bacteria? Con lo jodida que es... Espero ir recuperando poco a poco, si no me tocará hacer una visita al médico...

Otra novedad es una decisión que he tomado y que me hace mucha ilusión: quiero correr la San Silvestre que hacen en Navidad, pero la de Madrid no, ¿eh? Para mí, este es un gran paso en todo el proceso que comencé a vivir hace bastantes meses voy camino de los 2 años. Me estoy entrenando, sobre todo los fines de semana. Los días de diario, cuando termino mis ejercicios en el gimnasio me voy 10 minutos a la cinta a correr con un 8 - 8'5% de pendiente y así mejorar resistencia. Cuando salgo a correr por el Madrid Río me hago algo más de 4 km, pero quiero aumentar hasta los 5 km o más. ¡Que no se diga que no me estoy esforzando!

¿Tenéis algún objetivo en mente para cuando vayáis consiguiendo metas? Me gustaría saber los vuestros, también las inquietudes e ilusiones... ¡todo!

No quiero mostrar ninguna foto mía actual en el blog, estoy asimilando mi pérdida de peso de estos días y me está costando un poco. Me resulta raro notarme tanto las costillas y la columna, no estoy acostumbrada a ello. No quiero alarmar, no me he vuelto un palo ni nada parecido, pero me noto bastante los kilos que se han ido. ¡Si la barriga casi ha desaparecido! 

Me han llegado a aconsejar que esté una semanita descansando sin ir al gym, pero no puedo dejar mi única forma de desconectar de todo. Sí, nunca pensé que diría lo que acabo de escribir. Hacer deporte me permite desconectar, dejar de pensar en mil cosas y puedo centrarme en conseguir mejores resultados. Pero esta semana no estoy rindiendo tanto como anteriores, supongo que mi salud tiene que ver en ello.

Dado que no voy a poner fotos mías, sí me gustaría compartir algunas canciones con vosotros, de esas que me motivan mucho y que llevo semanas escuchando. A ver qué os parece esta elección musical Made in TOP 50 España de Spotify:



Rockstar me da un subidón increíble, aunque la letra es como es, pero me encanta.



Debía ser yo la única persona que no conocía Perro fiel y estoy enganchada. 



 Me subo arriba y no me dan ganas ni de precipitarme de la vida.


Y, mientras escribo esta entrada, estoy viendo First Dates y justo ha ido a cantar Demarco Flamento. En el blog hablo de conseguir nuestros objetivos, nuestros propósitos, nuestros sueños... Él era butanero y consiguió su sueño, así que aquí os dejo una canción suya que me encanta:





Esta tarde, mientras trabajaba, estuve escribiendo unos matices sobre cómo encaminar esta entrada, pero de lo que anoté sólo estoy escribiendo pinceladas. Eso sí, escribí una cosa que me gustó:
Los guerreros también descansan. Los guerreros necesitan tomar aire en medio de la batalla para volver con más fuerza a ella. Los guerreros necesitan probar cosas nuevas y no perder la oportunidad de batallar más fuerte. Los guerreros también tienen un presente, pasado y futuro.
Si habéis decidido cambiar e iniciar el proceso espero que seáis conscientes de que tendréis días muy buenos donde todo serán sonrisas, pero cuando tengáis días malos y de debilidad tendréis que sacar esa fuerza guerrera y continuar la batalla. Caer no tiene que estar permitido, hay que seguir hasta la meta.

En nuestras manos está poder cambiar el futuro. ¿Sabéis el miedo que me da cada vez que alguna de mis pesadillas se cumple? A veces pienso que soy vidente, me asusta cuando algo que soñé y me hizo daño acaba cumpliéndose. Y más miedo me da que me lean la mano y todo lo que se puede apreciar en ella pase. Por todo esto os digo: disfrutad el momento, vida solo hay una y tenemos que vivirla de la mejor manera posible porque lo que tenga que ser será.

Nunca tiréis la toalla e id a por aquello que os propongáis. Yo acostumbro a hacerlo y, pese a los imprevistos del destino, no me va tan mal.

La pequeña parte de guerrera que llevo dentro me pide desconexión y descanso... ¿debería escucharla y hacerle caso? Voy a intentarlo...

Nos estamos leyendo, queridos.

miércoles, 25 de octubre de 2017

¡Que el ritmo no pare!

Es más, aumentemos el ritmo, la intensidad y las ganas.

Queridos lectores, me he malacostumbrado a escribir con frecuencia en mi blog, quizá para evadirme un poco de otras cosas del día a día, quizá por gusto a escribir, o quién sabe por qué.

Hoy me pasó una cosa curiosa: una persona, de esas que llevan entrenando toda la vida, me ha dicho que le encanta cómo entreno. Me he quedado ojiplática. Sí es verdad que me tiro un par de horas entrenando, pero no sé... ¡me ha sorprendido! Mi entrenamiento consiste en empezar haciendo de 40 a 50 minutos de cardio, continúo con unos cuantos bastantes abdominales a un ritmo rápido, después paso a hacer algo de pierna (unos días más ejercicios, otros menos pero centrándome en más series) y de ahí tengo que fortalecer mi tríceps. Si es un día que me encuentro muy cargada de energía, después de hacer unas sentadillas me hago tres series de 15 repeticiones de oblicuos con 5kg de peso y, últimamente, hago también espalda otras tres series de 15 repeticiones, esta vez con 18kg de peso. Ah, y por supuesto unas lumbares con 45kg de peso que me sientan genial. Cuando finalizo mis ejercicios me pongo en la colchoneta a hacer plancha, unos abdominales de la zona baja y de ahí a estirar. Últimamente me ha dado por hacer 10 minutos en la cinta con un 8% de pendiente corriendo y me sienta de maravilla.

Ese, más o menos, es mi entrenamiento de lunes a jueves. La cosa no queda ahí... Cuando termino de trabajar en uno de los coles (comida incluída) me voy andando al siguiente, en total son unos 2'5km. La verdad que después de comer sienta genial caminar unos minutillos, todavía más si, como en esta semana, la comida del comedor está siendo bastante aceptable (vamos, que me estoy poniendo morada).

Si echo el ojo hacia atrás, unos 5 o 6 meses, me resulta impensable eso de llegar a casa a las 20:00h de la tarde cansada de haber estado de un sitio para otro por el trabajo y tener las ganas de salir a caminar 4km. Pues lo estoy haciendo.

Ayer comencé a alternar ritmos en mis kilómetros de la tarde/noche. Camino a un ritmo rápido así que lo que hago es ponerme a correr 1-2 minutos y volver a caminar después, volver a correr, caminar, etc. Hoy he llegado a casa empapada y muy realizada. Después de la ducha me he quedado relajadísima, tanto que me da igual todo, estoy en mi mundo feliz ahora mismo.

Para quienes estáis pensando en hacer algo de ejercicio al aire libre, os recomiendo caminar a buen ritmo y alternarlo con correr un minuto para así, poco a poco, ir adquiriendo un hábito y una resistencia óptimos.

Y, ante todo, confiad en vosotros, procurad comer lo más sano y natural posible, pero comed de todo. Esas dietas en las que se eliminan todos los hidratos no pueden ser buenas, igual que en las que solo se come proteína o únicamente se come verduras. Alimentemos a nuestro cuerpo, echemos buen combustible a nuestro motor porque la maquinaria nos lo agradecerá.

Algo que también es importante: llenemos la mente de positividad y de ganas de hacer cosas, de energía para no parar.

¿Os habéis dado cuenta que esta publicación tiene mucho ritmo? Y no hablo de musicalidad, sino de que mi idea era que la palabra ritmo estuviese muy presente y creo que lo he conseguido.

El gym y el ñam

¿Sabéis lo difícil que es querer ser una chica fitness cuando, además, eres un poco influencer y, por si fuera poco, pluriempleada? Pues lo es, pero con esfuerzo todo se consigue, aunque al final del día caiga rendida por fin en la cama. Lo mejor son los fines de semana porque no suelo salir de fiesta, solo a tomar algo, y puedo levantarme un poco más tarde después de haber descansado (y no dejo de caminar). Y eso es maravilloso. 

Pues eso, intentemos llevar una vida lo más sana posible, introduciendo el deporte en nuestro día a día. Los resultados nos harán sentir satisfechos de nosotros mismos. 

Y como sé que os gustan las anécdotas, o sucesos que me acontecen, aquí vienen:
  • Estás estupenda, no pierdas más peso. Me lo dice la misma persona a la que le gusta como entreno.
  • Tengo que grabarte haciendo step para que te veas. Es alucinante la caña que le das. Ídem.
  • Cualquier día decimos ¿dónde está Rebeca que no ha venido al gimnasio? Y es que te estás quedando como un hilo y no te vamos a ver. Mi amiga mayor del gimnasio.
  • Estás guapísima, ¡pero mira qué cara más guapa! Mujeres del gimnasio.
  • Esas miradas furtivas que le pillas a algunos mientras haces X ejercicios entrenando. Y a mí que me da toda la vergüenza. 
  • Ser una rompecorazones oficialmente. Y no me digáis flipada porque el historial que voy teniendo detrás... Yo quería mi camisetas de break hearts, pero estaba agotada. Menudo puntazo hubiese sido.
  • Señoras ANCIANAS que... salen de su portal, sin mirar, con la bolsa de la basura en la mano y haciéndote frenar de golpe mientras tú estás corriendo. Y luego la culpa es nuestra.
  • Gente que va a entrenar con sus parejas en el gimnasio y gritan más que si estuviesen entrenando en la cama, ejem...  

Con esto y un bizcocho... ¡hasta el próximo tocho!

 

martes, 17 de octubre de 2017

Mens sana in corpore sano...

...y otras formas de decir que me encantan las frases en latín, sobre todo si sé que me van a levantar el ánimo y cargar de energía.

Queridos lectores, críticos y demás, me sitúo otra vez delante de mi pc para narrar un poco acontecimientos que producen cambios en mi cuerpo.

¿No os pasa que ante adversidades os entra la ansiedad y las ganas de comer? ¿No os sucede que las preocupaciones os afectan a partes del cuerpo? Depués de casi un par de semanas con dolores serios de lumbares, por fin, comienzan a irse poco a poco. ¿El por qué de estos dolores? La respuesta es sencilla: preocupaciones. A mí no solo me afectan al sueño, sino también a la espalda y me dejan muerta. Tener que tomar algo para que se acabasen los dolores y que persistiesen... rabia.

Y todo esto acaba haciendo que en los malos días quiera comer más pero no sano. ¿Habéis probado los croissants de espelta del Mercadona? Pues yo empiezo a tener adicción. Luego está la visita que hice al pueblo, me ha dado la vida y también alimentado. He podido descansar, mi espalda ha mejorado y las barritas energéticas sorianas dan una energía increíble.

Prueba de las barritas energéticas que elaboré.

Al finalizar el verano no tuve la denominada depresión post vacacional, pero ésta me vino de golpe el domingo por la tarde al volver a Madrid. Debe ser la astenia otoñal, de la cual leí algo el otro día y me sentí identificada. 

Pero el lunes decidí levantarme con la mejor de mis sonrisas puesta, pensando mens sana in corpore sano, me fuí a entrenar al gym un par de horitas y mi cabeza se despejó. Todas las preocupaciones que estaba teniendo fueron disminuyendo. Da igual que me aparezcan dificultades y piedras en el camino porque sé que yo puedo con todo ello y es algo que tengo que repetirme a mí misma para no olvidarlo. Queridos, caer no es una opción, pero levantarse de la caída sí: tú eliges. Tenemos que comernos el mundo, no que el mundo nos coma a nosotros. ¿Que tenemos un día bajo? El resto de días estaremos en lo más alto.

Y esto tenemos que aplicarlo a nuestro cuerpo. Son bastantes personas quienes me dicen que les diga qué he hecho, qué hago, etc. para haber llegado y mantenerme en mi estado actual. Esto no es producto de la suerte porque yo, de esa, tengo poca. Aquí hay que currárselo y el proceso empieza por la mente. Cambiar el chip. Después el resto va llegando. Los resultados no serán inmediatos, a mí me quedan todavía, pero poco a poco se llega muy lejos.

Me decís, a veces, tengo el brazo muy fofo, ¿qué hago? Podéis empezar por llenar una botella de 2 litros de agua y hacer ejercicios, así será más fácil que con mancuernas o pesas y el tríceps y bíceps lo podréis trabajar. En internet hay un montón de ejercicios y sólo tenéis que buscar el que os parezca más fácil para vosotros.

Por cierto, comenté que estuve en el pueblo. Hay momentos en los que necesitamos desconectar, pasar unos días alejados de aquello que nos ha estado ahogando. Mis preocupaciones pasaron a un plano muy lejano allí. Poder dormir del tirón me dio la vida, la comida rica de allí, el buen tiempo, mi casa, mi cama... todo. Si disponéis de vuestro lugar de desconexión os animo que vayáis a él cuando os sea posible porque te cargas de energía.

Ah, otro tema, no os preocupéis si, una vez que perdéis bastante, la báscula no se mueve pero vuestro volumen parece disminuir: quizá estéis quemando grasa y haciendo músculo. Estos días me dicen que cada vez estoy más delgada, pero la báscula no dice eso (y yo me veo como siempre, será que me sigue costando ver los cambios en mi cuerpo, aunque por fin he dejado de verme como hace año y medio). Vamos bien, no tiremos la toalla y vayamos a por el objetivo que nos hemos marcado. Disfrutemos del momento, carpe diem.

El pueblo no me sienta tan mal, ¿no?

Y para finalizar, queridos, lo que siempre os digo: si lo queréis... ¡podéis! Está en vosotros dirigir vuestros pasos por el camino, elegid los que creáis adecuados y no tengáis miedo a las equivocaciones: son experiencia. Disfrutad siempre de lo que hagáis y sed felices.

Nos leemos dentro de poco.

viernes, 6 de octubre de 2017

Las cosas claras, ¿y los culos enormes?

Sí, ustedes han leído bien: culos enormes y con interrogantes.

Empecemos por lo políticamente correcto, a las soeces pasaremos después. ¿Cómo van transcurriendo los días? ¿La vida bien? Ahora que ya hemos saludado, podemos dar continuidad a lo que verdaderamente interesa: la chicha

Recuerdo cómo hace unos años (sobre 15 o así, ¡qué joven era yo y qué buena memoria tengo!) las tetas operadas estaban de moda. Ponías la tv para ver el famoso Diario de Patricia y dedicaban algún programa a adivinar si las "invitadas" tenían el pecho operado o natural. Fueron unos años de ver desastrosas operaciones con tetas descomunalmente desproporcionadas. Yo en aquella época flipaba. 

Para ser sinceros y para quienes me conozcan de hace mucho, y los que no también, yo siempre he sido chica de tetas grandes. Muy grandes. La gente te llega a crear complejo, como lo de estar gordos o delgados. Pues bien, una servidora, en su época de adolescente hasta los 20 y muy poquitísimos, quería operarse el pecho y que le quitasen volumen (a Dios gracias que no lo hice). Sí, porque mientras unas querían más y más Yola Berrocal, yo envidiaba a quienes no tenían tetas.

Afortunadamente, esa moda pasó, como muchas otras. Hoy en día se siguen viendo pechos operados, pero muchos de ellos son intervenidos en clínicas de bien donde te los dejan de forma natural y bien puestitos igual que queda el bolsillo.

A día de hoy, la moda son los culos. Sí, culos. No sé qué le pasa al género masculino (el que a mí me atrae) que están obsesionados. Preguntan a un chico qué busca en la chica de sus sueños y la gran mayoría dicen un buen culo (y luego las tetas, ¿vale?). En las redes sociales cuelgan fotos de chicas con unos culos que dan envidia (o por lo menos a mí).

El año pasado, después del verano, tenía un complejo enorme: mi culo, ese que siempre he tenido un poco acarpetado, estaba más plano que nunca, de hecho casi ni existía. Me iba a las tiendas a probar pantalones y salía de los probadores con ganas de llorar. Entonces me planté y me dije a mí misma: Rebeca, corazón, cúrratelo en el gimnasio y a darle caña al culo. Así fue como empecé con las sentadillas, alguna máquina que me permitiese trabajar las nalgas y, sobre todo, mi amada máquina de step, esa que me hace sudar y quemar como ninguna otra.

Queridos lectores, puedo asegurar que mi culo empezó a formarse. No tengo un culo impresionante, pero creo que tan mal no está. He pasado de un culo acarpetado a un culo agarrable.  
  • Inconveniente: una va tan tranquila, caminando por la calle, con unos leggins y pasa delante de gente de la que puede oír comentarios y demás, como por ejemplo los ¡óle, óle!. Y también están las miradas lascivas, el que estés haciendo sentadillas en tu lugar de entrenamiento y te den un rodeo con repaso incluido, etc.  
  • Ventaja: tú te sientes genial con tu culo y orgullosa del trabajo que has hecho. Y lo mejor de todo es que quieres mejorar y esforzarte para que le encante el progreso a una única persona porque el resto te dan igual. Ah, y los pantalones quedan genial.
Y como dato a añadir... Estas dos últimas semanas están siendo un poco flojillas anímicamente, pero cuando hay días malos sé que habrá otros mejores y que lo malo me sirve de experiencia. Positividad y hacia delante. Toca seguir esforzándose para conseguir los objetivos, para cumplir los sueños.

Luego está el tema ansiedad, que ha sido (es) horrible. Esta semana me he zampado para merendar: un día una tableta de chocolate en bocata, otra una palmera de chocolate y un croissant de espelta, otro unas palomitas... Pero hoy fuí buena y merendé dos frutitas (para compensar la napolitana de crema y el croissant seco de esta mañana).

Por circunstancias laborales, desde esta semana no como en casa, como en el comedor de uno de los colegios donde trabajo. Reivindicación: dicen que los menús escolares están diseñados por nutricionistas, pero a mí me parece que esa comida de sana tiene poca. Vale que hay verduras, pero todas rehogadas, con tomate, con mayonesa, etc. Patatas fritas como guarnición a algunos platos, rebozados, etc. Yo procuro comer lo más sano que puedo, pero es que a mí me gusta la manera en la que yo cocino porque me está todo más rico... Menos mal que después de comer me voy al otro cole que está a unos 20 minutos caminando a buen paso.

Así que ahora mis días son: entrenar, estudiar, trabajar. Y por la noche saco ganas de donde sea para caminar unos 40 minutitos, me ayudan a despejar la mente porque al final del día buena falta me hace o acabo cabreada o tan sensible que hasta algún día se me ha caído alguna lágrima (momentos malos que alguna vez tienen que tocarnos).
Y aquí os dejo una foto de esta no lograda influencer intentando trabajar un poco la espalda.
5 de octubre de 2017
Queridos lectores, me despido de ustedes hasta más ver. Ya sabéis lo que os digo: pensad en lo que queréis y hasta dónde estáis dispuestos a llegar. Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero ésta no llega de un día para otro: hay que trabajar duro y tener días malos para poder disfrutar de los buenos. No decaigáis porque nuestra actitud es un elemento fundamental que nos permitirá llegar a esa meta que tenemos. Disfrutad del momento, aprovechad las oportunidades que tengáis. Y según vayáis avanzando mirad, alguna vez, hacia atrás y sentid orgullo de todo lo que estáis consiguiendo.
¡Nos leemos pronto!

viernes, 15 de septiembre de 2017

Parece que llega.

El tiempo está cambiando y hoy ya hacía fresquito en Madrid. ¿Fresquito? ¡Y una mierda! Que esos 22 grados de máxima y el aire complicaban todo. Lleváis razón, pero es que para las personas calurosas esto será ese fresquito que tanto ansiaban, mientras que para las personas frioleras, como yo, es el comienzo de unos largos meses de frío.

Aquí estoy para contaros mis progresos desde la semana pasada a esta. En primer lugar me gustaría decir que me siento como una mujer que acaba de dar a luz y tiene que recuperar la figura. Voy a ser más exacta: me siento como esas artistas, las cuales están muy buenas, que acaban de dar a luz y siguen teniendo un cuerpazo de los que quitan el hipo. A ver, yo no estoy tan buena, pero es que el verano me ha sentado genial. He recuperado mi figura y la estoy perfeccionando.

Yo no me quise pesar al venir del pueblo, pero fue inevitable para mí hacerlo la semana pasada... Mi amiga, la báscula, marcaba poco más de 66kg (no recuerdo el poco más, ¿vale?). Hoy, al compartir un momento de intimidad con ella, casi lloro de la emoción al ver que marcaba 64'3kg. Eh, no me voy a hacer ilusiones, que hace dos meses pesaba medio kilo menos (algo que yo no sé cuántos años llevaba sin suceder, desde que era pequeña probablemente).

Como bien os comuniqué, la semana pasada volví al gym. Las agujetas que tuve fueron mi mayor motivación para continuar. Mis brazos se van adencentando, las piernas siguen bailando pero con menor grado, mis abdominales se están volviendo a poner duros, se me vuelve a marcar la cadera... Esos pequeños detalles que te hacen ver lo bien que vas.

Procuro ir de lunes a jueves al gimnasio y hoy, al ser viernes, no he ido, pero he preferido salir a correr esta tarde (3'80km, no penséis que el cuerpo me da para más, poco a poco) y la vuelta, como siempre, la hago andando. Hoy no tuve flato ni esas horribles ganas de vomitar y querer morir a cada metro que hacía corriendo. Hoy me he dado cuenta que estoy poniéndome en forma después del descanso estival.

Para este año quiero hacer muchas cosas: quiero trabajar todo lo posible, quiero seguir yendo al gimnasio, quiero llegar a casa por las noches y salir a caminar o a correr, quiero dedicar una o dos horas al día a estudiar... Y yo no sé cómo acabaré, pero quiero estar ocupada y esforzarme en conseguir todo aquello que me proponga. Si quiero puedo.

Os he dicho que hoy hacía ya fresco en Madrid así que para comer me hice unos garbanzos con arroz integral que me quedaron súper ricos. Un plato completo e ideal para los días como hoy. Mi problema con la comida es que últimamente estoy un poco desganada y me tengo que obligar a comer. Me da rabia porque me encanta la comida y disfruto comiendo siempre, pero se ve que estoy en una mala racha con ella (hasta que se me abra el apetito y no haya quien me pare de comer, que me conozco).

Hay una cosa que no entiendo: ¿por qué algunos/as estáis deseosos/as de que llegue el frío y el invierno? No logro entenderlo. He estado intentando buscar las muchas cosas positivas que pueda tener y sólo he encontrado dos: las castañas asadas y las tardes de chocolate con churros. No hay ninguna más para mí. Es que hoy, mientras corría, no veía a casi nadie por el Madrid Río a comparación con otros días menos mal porque estaba harta de esquivar a gente. ¿Qué mejor solución que el deporte para entrar en calor? Es verdad, todos los que estabais en pareja agarrados paseando, pero eso no cuenta. Y las noches de manta y peli tampoco, porque están muy bien pero lo mucho cansa (y lo poco gusta, Rebe, ¡que ya lo sé, coño!) 

De verdad os digo que esto de querer ser una chica fitness es muy duro. No quiero cometer los mismos errores que el pasado otoño/invierno. Quiero esforzarme en mis metas, quiero sorprender, quiero poder dejar con la boca abierta, quiero demostrar muchas cosas a quienes no creían que pudiese, quiero seguir siendo una rompecorazones con quienes ahora vienen detrás porque no tienen cabida en mi corazón ni en mi mente, no quiero parar con esto. Concienciación, esfuerzo y constancia.

¿Verdad que no cuesta tanto dedicar unos minutos a dar un paseo con un buen ritmo? ¿A que no supone un gran esfuerzo tener unas pautas alimentarias? Y seguro que os encanta cuando la ropa empieza a bailar y el cinturón necesita más agujeros. Pensad qué queréis e id a por ello, que nadie os frene. Lo primero es sentirse bien con uno mismo. Y sí, odio que me vengáis a decir que qué suerte tengo de haber perdido peso. ¿Suerte? A mí me salían ampollas y grietas en los pies de hacer deporte los primeros meses, yo sudaba y sudo la camiseta, me esfuerzo al máximo, me enfado conmigo misma si no consigo resistir, soy constante y cabezona. Sin esfuerzo no hay recompensa.

Escribir tampoco es fácil, ¿eh? No penséis que yo me siento delante del PC y me salen solas las palabras. Escribo más en la mente que físicamente, pero cuando me pongo aquí procuro medir las palabras que uso (aunque me gustaría acordarme más de todo lo que pienso para escribir y luego acaba olvidado). Llevo casi una hora escribiendo esta entrada mientras escucho música (ha sido escuchar Tu jardín con enanitos y casi lloro de la emoción, que en la boda de mi prima la pusieron y fue un momento precioso) y veo el telediario porque estar informada es de guapas como seguro que diría La vecina rubia.

Y hasta aquí todo por hoy, mis queridos lectores. Espero que os guste y que sigáis luchando por vuestros objetivos.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mamá, quiero ser una chica fitness...

...pero no se lo voy a decir así porque si no tendría que explicarle mil cosas sobre qué es el fitness, para qué sirve, si se cocina, etc. ¿Me entendéis no?

Mis queridos lectores, he vuelto. Después de un mes de desconexión y muchas emociones me pongo, por fin, delante de mi querido pc para juntar unas letras.

¿Qué tal el verano? ¿Sirvió la operación bikini? Mi verano muy bien, gracias. La operación buenorra en bikini estuvo ahí ahí, me explico: en comparación al anterior año yo estaba muchísimo mejor, de hecho mi peso era genial, pero mi problema es que todavía me queda trabajo en el gimnasio (me refiero al tema de tonificación). Hay partes de mi cuerpo que necesitan que las trabaje bien, al menos he conseguido que mi barriga no esté tan floja.

Mi vuelta ala realidad ha sido... real. Soy consciente que, debido a mis diversos acontecimientos y actos sociales acaecidos en estas dos últimas semanas, mi peso se ha visto algo incrementado. Yo iba perfectamente bien hasta que comenzó a hacer mal tiempo y todo se fue a la mierda. Aun así, los días en los que todo iba sobre ruedas, me dedicaba a caminar por las mañanas, a veces incluso salir a correr, y por las tardes volver a caminar. No voy a ganar para zapatillas.

Volví a Madrid el lunes y se me ocurrió salir a correr por la tarde. Resultado: no sé cómo no perdí la vida por el Madrid Río. Pero yo me sentí satisfecha.

Ayer comencé otra vez a asistir al gimnasio. Menudas dos horas más bonitas que estuve allí... Mis intenciones para hoy eran hacer una hora, más que nada porque tengo el cuerpo lleno de agujetas, pero no sé cómo me las he ingeniado para estar otras dos horas más. Me duelen las piernas, los abdominales, los tríceps, los glúteos, la vida, el alma... TODO; ¿y la sonrisa más bonita que yo tengo qué?

Luego está que en el gimnasio nadie nota mi aumento de peso, que no me voy a subir a la báscula para no disgustarme, pero a la vista salta de que un aumento sí que hay (he de decir que en dos días me he percatado de que he reducido algo). Me toca volver a trabajar piernas, brazos y zona abdominal, y bien feliz que lo hago.

Ni tan mal, oye.


Me toca unos días de hacer vida sana, entrar en la rutina del ejercicio, mis horarios, etc. Empieza mi Operación Chica Fitness y ya tengo ganas de ver resultados. Sólo yo misma, con mis ganas e ilusión, puedo ser capaz de conseguir aquello que me proponga. No, no tengo abuela y creo que he aprendido a darme yo sola los ánimos para llegar a mis propias metas.

Siempre os digo lo mismo... ¿Qué queréis? Pensad en cuál es el objetivo al que queréis llegar, concienciaros mucho y ponedle ganas y esfuerzo porque se consigue. ¿Quién podría imaginarse que yo acabaría así? ¡No me lo imaginaba ni yo! Era imposible de visualizarlo y, sin embargo, aquí estoy.

Como anécdotas de este verano dejo algunas:
  • Llaman al timbre de mi casa. Una persona que no veo desde hace unos años. Saludo muy educadamente. Llamo a mi madre. La persona le dice a mi madre que ha estado a punto de preguntar quién era yo, hasta que hablé y saludé.
  • Señoras mayores que te dicen que has dado el estirón porque estás más delgada y, según ellas, has crecido (claro que sí, maja, a mis 26 preciosos veranos he dado el estirón).
  • Los "menos mal que nos seguimos en redes sociales porque si te veo por la calle no te conozco ni te saludo".
  • "Es que vaya cambio has pegado, ¿cuántos kilos has perdido?"
  • Gente con la que habré cruzado en la vida cuatro palabras y este año me daba mucho tema de conversación.
  • "Uy, lígatelo, ¿por qué no te lo ligas?" Es que no me apetece contarte mi vida amorosa, mejor no te metas en mi vida y así no te llevas sorpresas (tendría que haberlo dicho, fíjate tú).
  • "Porque ya tienes 22 años, ¿no? Sí, bueno, y algunos más...
  • "¡Cagondiós, pero qué buena estás!" Dicho a buena fe como me lo dijo quien me lo dijo, no pasa nada.
Este verano también ha habido gente que se ha puesto en mis manos para bajar algún kilo y volumen. No se me da nada mal hacer planes de comida porque ha tenido resultados. Al final me voy a tener que montar una consulta de dietética y nutrición, otro negocio más que añadir a mi lista junto con la academia, la pastelería, la casa de comidas, etc... 

Estimados lectores, espero que os haya entretenido un poco con mis historias. Seguiré escribiendo, aunque esto de ser influencer es muy duro, vosotros estudiad que ahí está el futuro. Próximamente iré comentando mis avances y a ver si puedo poner trucos o ejercicios que encuentre por Internet para realizar y que puedan servirnos a todos.

Nos seguimos leyendo.


PD: Me satisface que me hayan dicho que siguen mi blog, que les encanta, que escribo genial porque se me entiende bien y que se están animando a ponerse enforma. ¡Entre todos podemos!

martes, 18 de julio de 2017

Quiero compartir algo...

...y lo voy a hacer porque para algo tengo esto: para expresarme y contaros novedades.

Buenas, noches, familia. Hoy ha sido un día casi perfecto, y me lo merecía después de lo mal que lo pasé ayer (por eso digo que si un día estoy abajo al siguiente quiero estar en lo más alto). El trabajo bien, gracias, hoy incluso bailé en él y sienta muy bien para liberar la mente y el cuerpo.

Hoy llegué a casa un poco cansada, pero no asqueada. Por lo menos hoy no fuí dando cabezazos en la Renfe, eso ya es un paso importante. Pude dormir una siesta de media hora (sí, me he superado en 10 minutos) y me he despertado cabreada como muchas otras veces. Y, al poco de despertarme, me traen a casa el paquete que me había llegado esta mañana y que me ha puesto tan contenta y feliz que no sabía si llorar, saltar o morir de alegría: por fin tengo vestido para la boda. ¿Que por qué me pone tan contenta? Porque llevo meses torturándome mentalmente pensando en qué podría llevar, hasta que por fin vi en internet esa preciosidad, pero no la encontraba en la tienda y tenía incertidumbre por si iba a acertar con la talla y al final... ¡BINGO!

Toda aquella persona que me conoce sabe que soy de esas personas que se tira encima kilos y más kilos de tierra, pero alguna vez digo eso de pero si no tengo abuela tendré que decírmelo yo. Pues eso mismo me ha pasado nada más probarme el vestido porque estoy preciosa y eso que me lo puse recién despertadita de la siesta, con cara de cansada y cabreada, sin tener la raya del ojo pintada, etc. (no sigo más). La verdad que cuando yo vi por primera vez el vestido en la modelo de la foto pensé que tenía que quedarme bien, digamos que mi intuición no me falló (afortunadamente). Ah, y no va a haber imagen mía con el vestido hasta que llegue el día de la boda, es secreto igual que hacen las famosas.

También mi plan para esta tarde era quedarme vagueando un poco en casa y bajar a darme un pequeño paseo cuando bajase el sol. Mentira. He acabado en Serrano, viendo alguna tienda, paseando, viendo gente... Y le digo a mi amiga vamos al Rodilla que me apetece mucho. Y allí que nos hemos ido a tomar un refrigerio que a mí me ha sabido a gloria porque la última vez que estuve en uno me tomé un té. (Hago apartado para quienes siguen creyendo que tomar y comer algo para mí está prohibido y que como no ingiero casi alimentos he adelgazado mucho: envidia).

     
Queso azul con rúcula y pollo al curry

Y hoy era de uno de esos días en los que me planto uno de mis vestido más sencillos, cómodos y veraniegos, me calzo unas zapatillas y que la tarde me guíe. Pues bien, volví caminando hasta mi casa desde la calle Serrano y hoy, según mi móvil, he caminado algo más de 21.000 pasos (11'2 km).

Prosigo. ¿Sabéis esa sensación de caminar felices pensando en que hoy nada te va a quitar la sonrisa de la cara porque has conseguido tu propósito? De verdad que no hay nada mejor. Porque hoy me di cuenta que todo este esfuerzo ha valido la pena, que el cambio que comencé a dar me ha mejorado como persona, que aprecio mucho más las pequeñas cosas y detalles que me regala la vida, que vivir merece la pena y luchar por lo que se quiere sin rendirse te satisface más que nada. 

Iba yo volviendo a casa, paso a paso, pensando en mis cosas, con la cabeza bien alta y mirando al frente. Hoy no me importaba que me diesen un "repaso" con la mirada ni que me observasen el culo, total... no lo van a tocar. Me daba igual si me decían algo, hoy no he agachado la cabeza ni la mirada: he seguido mi camino. Madrid estaba distinto, especial. Se me ocurrían mil cosas porque el sol comenzaba a bajar y yo estaba demasiado poética, pensativa y soñadora. ¿De verdad me ha podido alegrar tanto el vestido? Sí, de verdad. 

Hace no tanto que he llegado a casa, me he duchado y he observado que, efectivamente, el esfuerzo tiene su bien merecida recompensa. Queda camino, pero hay resultados y mi cuerpo se empieza a acostumbrar a esta nueva... ¿forma?

Mi consejo es: no dejéis que un mal día pueda estropear el resto y pensad que si hoy algo salió mal mañana saldrá mejor porque habremos aprendido de aquello en lo que erramos. Nada mejor que analizar lo que fue mal para mejorarlo. Está en nosotros conseguir lo que nos propongamos, somos quienes más tenemos que querernos y hacerlo por nosotros, ¿quién mejor?

Y hasta aquí escribo porque va siendo hora de intentar cenar (aunque después de beberme más de un litro de agua no tengo muchas ganas, pero bueno, haré que vengan). Sólo quería compartir este día tan feliz para mí y, bueno, quien la sigue la consigue.

jueves, 13 de julio de 2017

Rutina, rebajas y otras cosas ¿bonitas?

Jueves 13 de julio. Me encuentro en Madrid, son las 22:20 h de la noche y hay algo más de 35 grados. No, no me asfixio de calor porque mi cuerpo ya se ha acostumbrado a tales temperaturas. Tampoco me enfado porque me paso medio año pidiendo calor (soy una soriana friolera, una especie en peligro de extinción). Este verano tan atípico para mí me está sorprendiendo más de lo normal, no sé si para bien o para mal.

Mañana se cumplirán tres semanas de que empecé en el trabajo de monitora de campamento y odio madrugar para ir a trabajar. Las dos primeras me resultaron difíciles en cuanto a rutina: perdí peso, mi cuerpo estaba demasiado cansado, mi mente saturada, el ánimo un poco caído... Pero me sorprendí cuando el lunes aguanté el día muy enérgicamente, y el martes, y el miércoles y... ¿hoy?

Noto que me he acostumbrado a dormir menos y nada por la noche, a levantarme cagándome en todo, a caminar por la calle con los ojos medio cerrados porque me molesta la luz y tengo sueño, a dar cabezadas en el tren cuando vuelvo del trabajo con el miedo de acabar en vaya usted a saber dónde, a querer dormir una siesta digna y dar gracias si consigo que se prolongue a 20 minutos... Y después de todo esto tengo energía para hacer deporte o ir a la piscina si me invitan. No estoy yendo al gimnasio como me gustaría, pero ya estoy yendo más que el verano pasado. De verdad, los niños agotan mucho y me paso el día caminando así que compenso cuando no acudo al templo (y si no pues me voy a caminar por ahí, tan tranquila y feliz). Rutina.

A todo esto hay que sumarle esos días en los que te acercas a las rebajas por X motivo... ¿Por qué cuando estaba gorda las tallas L y XL brillaban por su ausencia y ahora las hay a millones? Y ya no es eso... es que la talla M no la veo por ningún sitio en las prendas que me gustan. Indignada es poco. Esto de las operaciones bikinis se nos está subiendo demasiado, ya podéis poneros a coger talla para que me queden a mí las M, hombre.

Una va con toda su buena fe del mundo y un poco de pena por lo que va a venir de tiendas para ver qué hay. Al entrar a la tienda no sabes si estás en el mercadillo de un barrio marginal, en un rastrillo benéfico o en el año 2010. Comprobado que sacan la ropa de años atrás y las ponen de rebajas, mientras la ropa interesante la pasan a nueva colección y te quedas con la misma cara de gilipollas que tienes. Cuando por fin encuentras algo de tu agrado (y actual) te pones a buscar la talla y pueden pasar dos cosas: que estén todas menos la tuya y demás, o que haya talla y vayas al probador. En el segundo caso te dispones a ir al probador, haces la media hora de cola y, cuando te pones esos pantalones (por ejemplo) te das cuenta que te hacen falta más sentadillas y ejercicios de culo o buscar otro modelo de pantalones. Qué triste es la vida de las rebajas y qué de mierda ponéis, cabrones.

Igualmente sacaremos el lado positivo de esto: ahorramos dinero porque no compramos una mierda.

Y, pese a todo, no estoy enfadada aunque muchas veces lo parezca. ¿Que por qué digo esto? Porque con frecuencia voy por la calle con el ceño fruncido y no es que esté cabreada, sino que tengo tanta tensión (de siempre) en mi cuerpo que voy así. Algunas veces voy con la mirada perdida mirando al horizonte, otras observando a la gente y, a veces, hasta sonrío pero me avergüenzo porque la gente me mira. ¡Qué cosas!

Os voy a dar un consejo que yo no me aplico, pero que vosotros tenéis que hacer, ¿vale? Por favor, no os acomplejéis de vuestros cuerpos, vuestros rasgos, gestos... NO. Cada persona somos un mundo y nadie es perfecto. No dejéis que los comentarios de los demás puedan haceros daño, no seáis como yo, de verdad os lo digo. Poco a poco intento cambiarlo y siento progresos. Tenemos que salir a la calle con la cabeza bien alta, sacando pecho y diciendo Aquí estoy yo. Altos, bajos, gordos, flacos, más guapos, menos guapos, rubios, morenos, etc. todos con nuestras imperfecciones que nos hacen perfectos y eso, queridos lectores, es lo más maravilloso de todo.

Como siempre os digo: a por vuestras metas. No os dejéis pisar porque si en vuestra mente está conseguirlo nadie os lo podrá impedir, no lo permitáis. Esfuerzo, confianza, concienciación, dedicación y a por todas. Ah, y siempre con una sonrisa.

Aquí termina la entrada. Feliz ola de calor, yo la voy a disfrutar trabajando y lo que surja.

martes, 27 de junio de 2017

¿Será el verano?

Buenas noches. Creo que es martes porque no sé ni en qué día vivo y, oye, me gusta no saber el día, las horas y todo eso porque significa que mi mente está ocupada.

Estoy actualizando seguidamente porque sé que en unas semanas voy a estar de merecidas vacaciones y esto quedará un poco apartado (como es lógico, ¿no?), pero quería contar lo que me está pasando en estos días.

Resulta que el calor que ha estado haciendo en estas últimas semanas ha sido un poco asqueroso. Y no es que el calor haya estado solo en Madrid, porque me fui al pueblo y casi acabo asadita. Que viene otra ola de calor decían... ¡pero si no se fue!

Pues entre el calor y que mi vida las dos primeras semanas de junio fue un auténtico caos y agobio... no tenía ganas de hacerme cosas elaboradas para comer, prefería algo sano y rápido así que he sobrevivido a base de gazpacho y ensaladas. 

Supongo que en el estado físico (supongo no, lo sé) influye mucho el mental y, claro, he tenido demasiadas cosas en las que pensar que no me ayudaban a equilibrar eso del cuerpo y mente. Mis rayadas, el ajetreo del día, el calor, etc. me pasaron una factura un poco elevada.

Estos días vuelvo a tener movimiento en mi día a día: trabajo toda la mañana, pero tengo las tardes libres lo que hace que supuestamente pueda comer mejor y esté más descansada. Mentira. Me levanto con hambre, pero desayuno con desganas. La comida que más me gusta es la media mañana en el recreo cuando me como mi fruta. Después, antes de salir de currar, me muero de hambre, pero cuando llego a casa se me va. Me fuerzo a comer y... ¡oh, sorpresa! Pese a estar comiendo más que antes, pero sin ganas, estoy disminuyendo.

Os cuento. La semana pasada estaba en 65'7 kg (mi peso viene oscilando entre los 64'5 kg que solo vi una vez y los 66kg). El jueves estuve de cañas y me harté a beber y comer, el viernes bebí bien, el sábado y domingo fue día de piscina y bocatas, etc. Mi sorpresa fue cuando ayer me puso unos pantalones que hacía unas dos semanas que no me ponía y... ¡me bailaban! Dada la situación he decidido pesarme esta mañana y veo 65kg... Casi me desmayo.

De verdad digo que me encanta el calor, pero odio esa sensación de tener hambre y que se me vaya todo al ver la comida o comer una miseria. ¡Con lo que me encanta comer! Y también vengo observando que como con la mente: empiezo diciendo me comería unos fideos chinos, shushi, pasta, pizza, patatas fritas, etc. pero de tanto pensarlo se me quitan todas las ganas y me rajo.

¿A vosotros también os pasa esto con el calor? Porque luego está el tema del agua... ¡no para de beber! Ah, y el tema de hincharse... Es increíble cómo al principio del calor infernal me noté las piernas y pies súper hinchados, ahora parece que mi querido cuerpo se ha ido acostumbrando poco a poco.

Y como remate final... ¡empiezo a reconocerme en el espejo y fotos! De este tema ya hablé con anterioridad: no me reconocía cuando me veía en un espejo porque me seguía viendo igual que antes de todo esto, y no me reconocía en las fotos porque mi mente pensaba que era imposible que yo fuese esa chica. Ahora cada vez que me veo en fotos o vídeos de hace dos, tres, cuatro años... pienso en que esa ya sí que no soy yo y lo más importante:; no quiero volver a tener nunca ese estado físico.

Ah, sí: me da muchísima rabia haber descubierto tan tarde esto de hacer deporte y sentirme tan bien conmigo misma. ¿Por qué no me puse antes a ello? La verdad que te hace despejar la mente y pensar con claridad, te calma y, además, consigues estar en forma. Porque a mí antes me preguntaban aficiones y la del deporte no estaba por ningún sitio, pero ahora cuando me preguntan sale de las primeritas, sí, hacer deporte. Y lo mejor de todo: compartir esta afición con la gente, tus dudas e inquietudes.

Lectores míos, os puedo asegurar que lo mejor que podéis hacer en vuestras vidas es perseguir aquello que queréis, no dejar que cesen las ganas que tenéis de llegar a esos propósitos, mantener la ilusión y sonreír en cada avance. Somos los únicos capaces de conseguir lo que queremos, porque si nosotros no lo hacemos no nos lo hará nadie. Y no os avergoncéis de mostrar quiénes sois porque ser uno mismo es de las cosas más maravillosas que podemos hacer: ríe, llora, canta, grita, baila, salta, sé feliz... pero sé tú.

Espero tener espíritu para poder actualizar antes de las vacaciones que todavía me queda un mes así que ánimo a todos, aunque he de decir que en un mes la operación bikini no se consigue, eh. Yo sigo intentando la Operación Buenorra en Bikini. ¡Nos estamos leyendo!


PD: Perdonad por esta entrada un tanto sosa, tengo inspiración pero el tema no daba para marcar tanto humor, jeje.

lunes, 19 de junio de 2017

¿Gordofobia?

Sí, como leéis, mis queridos lectores: gordofobia.

Se me olvidaba: buenas y calurosas tardes. Me encuentro aquí, delante de mi pc, después de una gratificante ducha de agua caliente (hacedme caso que es lo mejor para combatir el calor) y me he dicho coño, Rebeca, tienes que hacer una reivindicación. Y así es como me he plantado a escribir.

La gordofobia vendría a ser ese "miedo" por la gente que tiene sobrepeso, obesidad, etc.; es decir, los gordos de toda la vida de Dios. Y esto es como el racismo con el que todos decimos que no somos racistas, pero a mí X no me gustan mucho.

Pues bien, prosigo. Todos tenemos gordofobia incluso si ya estamos gordos. Porque resulta que te sobran 10 kilitos de nada, pero ves a un sujeto al que le sobran 25 y automáticamente tu mente se dice a sí misma que esa persona está gorda, que cómo puede estar así y bla bla bla. Todo esto es el típico consuelo de tontos.

Pero a mí hay una cosa que me pone enferma y que estoy viviendo en mi propia piel. A mi parecer sigo siendo la misma persona que estos años de atrás (venga, pongamos un margen de 2 ó 3 años). Sigo haciendo teniendo mis gracias, mis enfados, mis muy peores enfados, mis rayadas, mis ilusiones, mis aficiones... en dos palabras: soy yo. Al parecer gente que casi ni me dirigía la palabra estando gorda me la viene a dirigir ahora cuando tengo un peso aceptable y un estado físico mejor que el de esas personas. Empiezan viniendo a tí con una zalamería mayor que la de un gato doméstico a primera hora de la mañana con el estómago vacío. Te intentan comer la oreja con halagos y después prosiguen a preguntarte cómo has llegado a tu actual estado. Por último pretenden bromear contigo para que por fin seáis best friends forever. Patéticos.

Y luego están esas otras personas que son escáneres andantes: te visualizan y repasan de los pies a la cabeza varias veces para analizarte y decirte o malcotillear con otros como ellos tus cambios (como si no los supiese yo).

Ah, se me olvidaban los que vienen a darte la enhorabuena repetidas veces durante el proceso: primero porque estás perdiendo peso, luego porque según esas personas estás convirtiéndote en un bombón, y por último por mantenerte. Os podéis ir a la mierda.

De verdad, odio la gordofobia de mucha gente. Está bien saber cómo no quieres estar, pero si ya estás en proceso lo que debes hacer es quejarte menos y ponerte las pilas porque si no lo paras la bola de nieve sigue rodando montaña abajo y creciendo, lo mismo quela grasa en tu barriga y en la mía también.

¿Y si nos damos la oportunidad de ser felices sin meternos tanto en la vida de los demás? Venga, ánimo, nosotros podemos.

¿Queremos tener un físico aceptable? Come sano y entrena. ¿Queremos tener una actitud positiva? Deja de lado las mierdas y concéntrate en tus metas. ¿Queremos ser felices? Persigue aquello que te apasione y te haga sentir bien. Conciencia, esfuerzo y constancia que, como ya sabéis, el resto llega solo.

Para finalizar con la entrada de hoy os voy a dejar mis posados de los últimos años... Mismo lugar, parecidas circunstancias: puesta de sol.

2015

2016

2017


Espero que reflexionéis sobre lo que acabo de escribir, aunque luego todos hacemos lo que nos sale de ahí...

¡Hasta pronto!

miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Dónde se han ido? (Tetas)

Buenas noches, queridos lectores. Son algo más de las 22:00h de un caluroso miércoles, último día de mayo. He cenado hace una hora y, como desde hace tres días, ya he vuelto de dar mi paseo nocturno de 20 minutos.

Desde hace algún tiempo vengo observando más que de costumbre los pechos de la gente (y digo gente porque hay hombres que tienen más que yo). No los miro igual que antes, ahora me sorprendo cuando veo unas tetas enormes... porque antes era yo quien las tenía. De verdad, es increíble el cambio físico, lo asombroso del cuerpo.

Hace unos años hubiese matado por una operación de reducción de pecho porque aunque perdiese algún kilo eso no bajaba. Hasta que un día bajaron. Mucho. Una barbaridad. Me veo y es que no soy ni la sombra de lo que un día era (afortunadamente).

Juzguen por ustedes mismos:

28 de abril de 2015

31 de mayo de 2017

Son muchas las féminas que tienen poquito pecho, aunque estén con un peso un poco elevado, y cuando adelgazan algún kilito lo primero que se les va es la delantera. Debido a mi historial yo pensaba que era de volumen bien grande, del que no se va. Error. 

Las consecuencias de que me hayan disminuido vienen siendo las siguientes:
  • Pecho caído igual que antes, pero más
  • Demasiada piel rugosa
  • Escote feo
  • Pecho expandido
  • No saber ni cuál es tu talla y probar mil
A decir verdad, ahora mismo estoy muy contenta con el tamaño de mi pecho. Estéticamente sí pasaría por el quirófano para arreglar lo que sobra porque por más ejercicio que haga eso parece no cambiar de estado.

Y creo que no podré evitar echar el vistazo a los pechos de las demás personas: es un mundo divertido. Pechos grandes, extragrandes, pequeños y bajos, pequeños y tiesecitos, grandes y caídas, grandes y bien colocadas, uvas pasas, una en Galicia y la otra en Cataluña, etc.

Eso sí, ante todo tenemos que aceptarnos tal y como somos, procurar no comernos la cabeza por esas cosas que sí tienen una solución y, sobre todo, sonreír. Ya sabéis que queda en vuestras manos, vosotros sois los únicos que tenéis en vuestro poder la decisión de cambiar. Escuchad a vuestro cuerpo, sed contastes y tened fuerza de voluntad; los resultados acaban llegando, sólo hay que saber esperar.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Una entrada sin mucha importancia, pero me apetecía comentar el tema.

¡Un saludo!

domingo, 14 de mayo de 2017

Mi vida con 300 kg...

No, no os asustéis, yo nunca he pesado 300 kilos. El título es por el programa que retransmiten en DKISS En este espacio cuentan la vida de personas con este peso y cómo han de perder kilos para poder ser operados.

Es un programa duro, a mí, personalmente, me da mucha pena la gente que en él aparece. También es curioso como casi todo el entorno que les rodea son personas con sobrepeso u obesidad (supongo que el hecho de que esté rodado en EEUU hace que sea lo más normal). Por ejemplo, ahora mismo estoy viendo el caso de un chico de 26 años, el cual necesita respirar con oxígeno, tiene unas dimensiones inmensas (416 kilitos), no se puede menear... pero sigue alimentándose a base de pizza y demás comida basura. Un chico que tiene frecuentes pataletas y la madre lo controla con la comida, permitiéndole que coma lo que quiera (ella dice que intenta darle 2.500 calorías al día, el doctor opina que son 20.000 ó 30.000). La comida lo está matando.

Estas personas han llegado a tales situaciones porque, por lo general, desde su infancia han buscado un refugio y consuelo en la comida. Al final se acaban dando cuenta que aquello que les hacía sentir mejor a día de hoy los está matando.

¿Que qué quiero decir con todo esto? Quiero decir que da igual si pesas 300 kg como si te sobran 20; si tú ves que no estás feliz con tu forma física, que te puede afectar psicológica o físicamente, que quieres cambiar, etc. ánimo. Si tu meta es cambiar para mejorar deja de comer aquello que te hace mal, deja de ser un parásito sentado en el sofá, tumbado en la cama, apalancado frente a un televisor o un pc. Abre tu mente, descúbrete a tí mismo y piensa en aquello que quieres conseguir. Échale valor y persigue tus metas hasta lograrlas.

No estoy hablando de tener un cuerpo perfecto (eso es algo prácticamente imposible), sino de seguir una vida lo más saludable posible. No hace falta comer alimentos súper raros y complicados de adquirir ni tampoco es necesario idearte un mega plan de entrenamiento. En cualquier supermercado, en los mercados, etc., encontramos verduras frescas, carnes, pescados... Cada día tenemos la oportunidad de caminar aunque sea media hora. Ahora algunas personas dirán es que yo cuando salgo de trabajar no tengo ganas de hacer ejercicio. Pero sí tienes tiempo de irte de cañas.

Os aseguro que no hay nada mejor como hacer ejercicio, terminar, ducharte y sentir esa satisfacción que te llena el alma.

¿Que un día te apetece un bollo? Desayúnalo, prepárate y ve a caminar a buen ritmo: mano de santo.

Yo soy Miss Quejica y también Miss Excusas, pero aquí estoy, un año después, viéndome poco a poco tal cual soy ahora: una persona con más de 20 kg menos a los que antes tenía. Creedme que no es fácil ni conseguirlo ni ver en el espejo el gran cambio, pero a todo se acaba llegando. Me seguiré quejando y seguiré poniendo excusas, pero por las mañanas madrugo como nadie para hacer mis 2 horas de ejercicio, acabo agotada y con la camiseta chorreando y me digo a mí misma que al próximo día no voy a hacer tanto; pero no cumplo mis palabras y acabo de la misma forma.

Somos dueños de nuestra vida y elegir los caminos a seguir en ella. Adelante, mira al horizonte y camina. En el trayecto te vas a encontrar con piedras que te harán tropezar, pero te vas a levantar, patearlas para quitarlas de en medio y no verlas más.

Mi cambio comenzó hace dos años cuando por fin logré aclarar mis ideas, sin que nadie me influeciase tóxicamente. No me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé y estoy orgullosa de lo conseguido.

Nada me hace más feliz que poder transmitir mis sentimientos a las demás personas y animar, aunque sea un poquito, a todo aquel que esté pensando en cambiar y conseguir lo que quiere. De verdad os aseguro que esto es la realidad, que no es ningún anuncio de antes y después que si queréis hago uno con gafas y sin gafas para que veáis el cambio

El viernes fuí de compras con una amiga (yo no iba a comprar nada, pero ya sabéis cómo son estas cosas) y me probé un mono, que únicamente me había probado uno en mi vida, con la creencia de que me quedaría fatal. ¡Sorpresa! Me quedaba bastante bien y lo acabé adquiriendo. Y es que yo, muchas veces, me sigo viendo con el peso de la primavera pasada y no me doy cuenta que ahora soy ésta: 

13 de mayo de 2017


Y esto es todo por hoy. Espero que no os haya resultado pesado y deseo con todo mi corazón que estéis consiguiendo todos vuestros objetivos.

Nos leemos pronto.