lunes, 19 de junio de 2017

¿Gordofobia?

Sí, como leéis, mis queridos lectores: gordofobia.

Se me olvidaba: buenas y calurosas tardes. Me encuentro aquí, delante de mi pc, después de una gratificante ducha de agua caliente (hacedme caso que es lo mejor para combatir el calor) y me he dicho coño, Rebeca, tienes que hacer una reivindicación. Y así es como me he plantado a escribir.

La gordofobia vendría a ser ese "miedo" por la gente que tiene sobrepeso, obesidad, etc.; es decir, los gordos de toda la vida de Dios. Y esto es como el racismo con el que todos decimos que no somos racistas, pero a mí X no me gustan mucho.

Pues bien, prosigo. Todos tenemos gordofobia incluso si ya estamos gordos. Porque resulta que te sobran 10 kilitos de nada, pero ves a un sujeto al que le sobran 25 y automáticamente tu mente se dice a sí misma que esa persona está gorda, que cómo puede estar así y bla bla bla. Todo esto es el típico consuelo de tontos.

Pero a mí hay una cosa que me pone enferma y que estoy viviendo en mi propia piel. A mi parecer sigo siendo la misma persona que estos años de atrás (venga, pongamos un margen de 2 ó 3 años). Sigo haciendo teniendo mis gracias, mis enfados, mis muy peores enfados, mis rayadas, mis ilusiones, mis aficiones... en dos palabras: soy yo. Al parecer gente que casi ni me dirigía la palabra estando gorda me la viene a dirigir ahora cuando tengo un peso aceptable y un estado físico mejor que el de esas personas. Empiezan viniendo a tí con una zalamería mayor que la de un gato doméstico a primera hora de la mañana con el estómago vacío. Te intentan comer la oreja con halagos y después prosiguen a preguntarte cómo has llegado a tu actual estado. Por último pretenden bromear contigo para que por fin seáis best friends forever. Patéticos.

Y luego están esas otras personas que son escáneres andantes: te visualizan y repasan de los pies a la cabeza varias veces para analizarte y decirte o malcotillear con otros como ellos tus cambios (como si no los supiese yo).

Ah, se me olvidaban los que vienen a darte la enhorabuena repetidas veces durante el proceso: primero porque estás perdiendo peso, luego porque según esas personas estás convirtiéndote en un bombón, y por último por mantenerte. Os podéis ir a la mierda.

De verdad, odio la gordofobia de mucha gente. Está bien saber cómo no quieres estar, pero si ya estás en proceso lo que debes hacer es quejarte menos y ponerte las pilas porque si no lo paras la bola de nieve sigue rodando montaña abajo y creciendo, lo mismo quela grasa en tu barriga y en la mía también.

¿Y si nos damos la oportunidad de ser felices sin meternos tanto en la vida de los demás? Venga, ánimo, nosotros podemos.

¿Queremos tener un físico aceptable? Come sano y entrena. ¿Queremos tener una actitud positiva? Deja de lado las mierdas y concéntrate en tus metas. ¿Queremos ser felices? Persigue aquello que te apasione y te haga sentir bien. Conciencia, esfuerzo y constancia que, como ya sabéis, el resto llega solo.

Para finalizar con la entrada de hoy os voy a dejar mis posados de los últimos años... Mismo lugar, parecidas circunstancias: puesta de sol.

2015

2016

2017


Espero que reflexionéis sobre lo que acabo de escribir, aunque luego todos hacemos lo que nos sale de ahí...

¡Hasta pronto!

No hay comentarios:

Publicar un comentario