jueves, 23 de enero de 2020

Toc, toc...

¿Se puede? Llevo un año sin aparecer en mi blog, pero ha sido un año tan intenso que creo que todos podrán entenderme (las penas gordas, más de lo que fui hace años, no me apetece contarlas en el lugar donde más puedo hacer sentir mejor a mis lectores).

¿Cómo le habrá ido, a nivel deportivo y corporal, en este último año? Pues os diré una cosa: realfood. Sí, he descubierto el maravilloso mundo de la realfood y es lo mejor que he podido hacer. No, no soy 100% realfooder ni mucho menos, pero intento evitar los ultraprocesados y comer todavía más sano si cabe.

El verano pasado (sí, el del 2019) lo cumplí bastante bien y, junto con el deporte diario por el campo, conseguí que mi cuerpo se redujese un poquito, aunque luego recuperé algo (qué le vamos a hacer...)


Esta soy yo a primeros de agosto de 2019.


Y esta soy yo a finales de agosto de 2019.

La vuelta a la rutina significaba no poder dedicarme tanto tiempo al deporte, comer de otra manera (entiéndase comer lo que no suelo comer), acabar agotada a lo largo del día, etc. Todo esto, como es obvio, acaba reflejado en el cuerpo y, aunque no es algo exagerado, aumenté un poco mi volumen.

Aun así, aunque la báscula durante todo el 2019 marcase más que durante todo el 2018, la gente que me ha ido viendo me comentaban que se me notaba más delgada (¿será que estaba musculando mi cuerpo?)

Algo que comencé a hacer con la llegada del buen tiempo fue coger el hábito de salir a correr de 2 a 4 veces en semana. Afortunadamente tengo cerca un parque grande y bien predispuesto para ello. La primera semana fue dura horrible porque acabé con unas preciosas agujetas en las piernas que me pinchaban a cada paso que daba. También notaba que mi resistencia flojeaba un poco, pero yo no tiraba la toalla. Las siguientes veces todo fue más fácil y no podía parar de querer superarme. Incluso las veces que iba al pueblo me atrevía a correr hasta el pueblo de al lado. (¡¡¡Yo, Rebeca, corriendo hasta el pueblo de al lado!!!


La felicidad después de correr (y el postureo).


Este año, mientras trabajaba en verano, me propuse continuar yendo al gimnasio. Y lo cumplí. Y me sentí bien y realizada conmigo misma. Y todo era maravilloso dentro de esa burbuja mía, intentando olvidarme por unos momentos de la verdadera y dura realidad que había después, pero esto es otra cosa que no tiene nada que ver.

¿Sabéis qué echo de menos? El verano con su buen tiempo y sus ricas frutas. Porque cuando es verano y tienes hambre piensas... voy a comer sandía, melocotón, nectarina, melón, paraguayo. En invierno me faltan hasta las ganas de comerme un plátano y tal.

Las fiestas más odiosas del año (sí, las de Navidad) me han pasado un poco de factura, pero ya estoy poniendo remedio a ello. ¿Que cómo lo estoy poniendo? Procuro comer bastante sano, aunque peque algún día, y estoy siendo regular con el deporte. Debido a mi escaso tiempo por las mañanas (que es cuando me gusta hacer más), estoy 3/4 de hora en el gimnasio y procuro correr en la cinta combinando con otros ejercicios (me he aficionado a las sentadilas). Segunda semana que la cumplo y me pienso esforzar en sumar más.

Y ahora viene la Rebe reivindicativa. ¿Conocéis el esfuerzo? Pues sin él no hay recompensa. En cuanto a pérdidas de peso, he de decir que los milagros no existen. Las dietas rápidas que te hacen perder mucho peso en poco tiempo son un timo. Las barritas y batidos sustitutivos están plagados de azúcares (sí, los mismos que pueden provocarnos graves daños en nuestro organismo).

¿Queréis perder peso? Seguid una dieta basada en buenos alimentos, evitad los refinados y ultraprocesados. Amad las frutas y verduras, los alimentos integrales. Apartad los ultraprocesados. Y, si hace falta, entrad en la secta del maestro Carlos Ríos

Y algo súper importante: menéate. Procura ir caminando a los sitios, no abuses del transporte. Intenta hacer ejercicio, caminar todos los días unos minutos a buen paso. Sube escaleras. ¡No pares!

Pero, sobre todo, ve a por tus metas porque querer es poder. Tienes que hacerlo por y para ti. Si algo no te gusta lo cambias y punto. Y recuerda que todo pasa por algo, que tenemos que estar bien con nosotros mismos para estarlo con el resto. Y que la vida, al final, acaba siendo maravillosa pese a las mil adversidades que nos encontremos en ella, pese a las pérdidas y lloros, pese al dolor y sufrimiento. M A R A V I L L O S A.

Y os diré otra cosa... ¡Vive, joder, vive!


Y esta soy yo ayer.

PD: Hace 4 años que empezó todo esto. Empezó porque yo lo quise, porque quería ese cambio en mí. Y lo empecé yo. Y me siento muy orgullosa. 

1 comentario:

  1. Hola rebe! Si es verdad en invierno es mas dificil comer fruta. Te admiro! Que fuerza de voluntandad tienes ! Besote!

    ResponderEliminar