domingo, 16 de septiembre de 2018

Superando

Y, de repente, un día te cambia la rutina y tienes que comenzar a adaptarte a otra nueva para ti.

Queridos lectores, quien bien me conoce sabe que me encanta madrugar, pero madrugar y no poder dormir la siesta no es una buena combinación. Todo sea por la vida, por mi vida.

He superado mi primera semana completa de trabajo, gimnasio y trabajo. Para los próximos días quiero añadir a mis días entrenamiento de tarde: alternar caminar rápido con correr y así reforzar mis entrenamientos matutinos, que se me han quedado pobres de tiempo.

Yo jamás pensé que pudiese disfrutar tanto con el deporte. Jamás pensé que unas agujetas me iban a provocar satisfacción cada vez que fuese a notarlas. Una de las cosas que le pido al destino es que, si en algún momento voy a compartir mi vida con alguien, mi futura pareja disfrute tanto como yo haciendo deporte. Que practique algún deporte, da igual cuál, pero que ambos podamos disfrutar y reírnos los días de agujetas. Joder, cuánto romanticismo, esta no soy yo.

A mi favor, como punto destacable, diré que esta semana he bajado unos gramos de peso. La semana pasada me atreví a subir a la báscula después de las vacaciones y los resultados fueron mucho mejor de los esperados. Ahora toca pulir el cuerpo, tonificarlo, acostumbrarlo otra vez al ejercicio regular y no solo al caminar.

Todas estas pautas que me marco me ilusionan y me satisfacen. Que me llamen loca, pero es que he encontrado la forma de relajarme y sacar todo lo impuro que pueda haber en mí a través del deporte. 

13 de septiembre de 2018. Gym.


Os diré algo: amor propio. Tenéis que tenerlo hacia vosotros, hacia vuestra persona, hacia aquello en lo que ponéis empeño. Una vez que tenemos amor propio somos capaces de amar aquello que nos gusta. Para querer a alguien primero tienes que quererte tú y ese es el amor más sincero que puede haber.

¿Alguna vez habéis dicho te quiero? Si la respuesta es sí analizad la situación. En mi caso, la única vez que lo he dicho, fue porque en ese instante me quería y tenía la plena felicidad en mi vida como para poder decir que quería a alguien sin importar lo que el resto pudiese opinar. Simplemente quieres, pero quieres de verdad, de corazón, porque te estás queriendo primeramente a ti.

Pasaremos por mil etapas malas, por esas rachas de oscuridad, pero en toda oscuridad hay luz. Todas las noches las estrellas brillan, incluso los días de nubes ellas están aunque no las veamos. 

Pensad en aquello que queréis, concienciaros en ello, luchad por llegar a ese objetivo que os habéis marcado y ponedle el mayor amor que podáis.

Yo también me marco objetivos, sé lo que quiero y sé que he de esforzarme en conseguirlos, Obviamente algunos son mucho más fáciles que otros. Hay que arriesgarse y luchar por lo que queremos. Que no importe lo negro que podamos verlo al principio. Si algo fue bonito una vez hay que pelear para que vuelva a serlo. Si algo no llega tienes que ir a por ello, moverte hacia ese lugar donde puedes acabar siendo muy feliz.

Rercordad que querer es poder. Que quererse uno mismo nos hace más fuertes y seguros para afrontar aquello que se nos ponga por delante. Hay que ir a por todas. Sujetemos las cartas en nuestra mano, pensemos cada movimiento de la jugada y vayamos a ganar. No es un juego de azar: es la vida, es la lucha diaria, es el triunfo que podemos tener eligiendo bien.

Querámonos para luego querer al resto. 

PD: Y todo llegará.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

¿Qué tal si vuelvo?

Queridos lectores,

Os pido disculpas ante el despropósito de no haber publicado una sola entrada desde finales de abril. Un día por una cosa, el otro por otra, llega el verano, trabajas más, llegan las vacaciones y lo primero que quieres es desconectar.

¿Qué ha sucedido en estos más de cuatro meses? Uf, no sé por dónde podría comenzar a contar.

Quizá mejor es que diga que tenía muchas ganas de volver a hacer ejercicio en el gimnasio después de más de dos meses sin pisarlo. Esto no quiere decir que me haya pasado el verano entero sin hacer nada, no. En julio iba al trabajo andando y en agosto he estado saliendo a caminar todas las mañanas sobre una hora.

Cuando estamos de vacaciones tendemos a abandonar las rutinas que nos marcamos durante el año y eso es un gran error. No suelo romper mi rutina, pero tener que hacer parones en el gimnasio acaba afectando. La parte positiva es que las vueltas las coges con más ganas y tu cuerpo te ofrece recompensas con más facilidad.

El problema viene cuando tienes unos meses caóticos. Durante todo el verano he analizado cómo estaba siendo y comparándolo con el del año pasado: sin ninguna duda yo me quedo con el increible agosto que he vivido este año; y me reafirmo en que mi verano pasado fue un sueño del cual nunca quise despertar. El sol no siempre sale entre las nubes y, a veces, cuesta llegar a esa luz del final del túnel. 

Dicen que las batallas más duras son para los guerreros más fuertes. Yo sólo sé que mi 2018 comenzó en febrero, cuando tenía ganas de miles de principios y cosas nuevas. Recuerdo cuando con una persona comentaba que el 2018 nos traería cosas buenas. Sí, me trajo cosas buenas, pero unas cuantas malas también.

Las caídas no pueden dejarnos en el suelo permanentemente. Tenemos que recordar que después de caerse toca levantarse, que la vida nos va a poner un montón de impedimentos y obstáculos, pero nosotros hemos de ser capaces de plantar cara a todas las adversidades.

Muchas  veces me pregunto qué hubiese pasado en caso de tomar X decisión en vez de la que tomé. No sé, quizá estaría viviendo mi vida de una manera totalmente distinta, quizá hasta en un lugar más lejos, con otro trabajo totalmente distinto, disfrutando al máximo del día a día. Pensar es bueno, pero no tener tiempo para pensar acaba siento todavía mejor (por lo menos para mí).

Me llevo también algo positivo del verano: la gente sigue asombrada con mi cambio y les gusta lo que escribo, o eso es lo que me dicen. Me alegra saber que soltar palabras tiene una función y mientras sea positiva es bueno.

2 de septiembre de 2018

La vecina rubia dice algo como que los nudos del pelo hay que quitarlos con el peine y los de la garganta llorando. Y no le falta razón, aunque yo llevo unos días con la garganta llena de nudos que son incapaces de irse. Pero esta mujer da muy buenos consejos, siempre con ese toque tan único y especial.

Hoy es de esos días que he decidido escribir, que estoy echando de menos, que no tengo ganas ni de mover un pelo, que he empezado a ir al gimnasio otra vez (lo mismo que hace justo un año) y que creo que lo que tenga que ser será, pero mantendré las promesas que en su momento me hice hasta que alguien nos revolucione a mí y a mi mundo.

Luchad por aquello que queráis, no tengáis miedo a las caídas, no tengáis miedo a los finales porque están llenos de principios. Tenéis que reír hasta que se os salten las lágrimas. Si algo no se da es porque lo que viene es mucho mejor. Y, sobre todo, vivid la vida al máximo, disfrutadla, que cada día lo hayáis vivido y luchado como si fuese el último.

Este año empiezo la Operación hearbreaker 2019 y la tengo muchas ganas. Esfuezo y constancia. No sé si lo que viene será bueno o malo, pero apuesto por los reencuentros y que sea lo que tenga que ser.

Prometo una mejor entrada, pero todo a su tiempo...