viernes, 15 de septiembre de 2017

Parece que llega.

El tiempo está cambiando y hoy ya hacía fresquito en Madrid. ¿Fresquito? ¡Y una mierda! Que esos 22 grados de máxima y el aire complicaban todo. Lleváis razón, pero es que para las personas calurosas esto será ese fresquito que tanto ansiaban, mientras que para las personas frioleras, como yo, es el comienzo de unos largos meses de frío.

Aquí estoy para contaros mis progresos desde la semana pasada a esta. En primer lugar me gustaría decir que me siento como una mujer que acaba de dar a luz y tiene que recuperar la figura. Voy a ser más exacta: me siento como esas artistas, las cuales están muy buenas, que acaban de dar a luz y siguen teniendo un cuerpazo de los que quitan el hipo. A ver, yo no estoy tan buena, pero es que el verano me ha sentado genial. He recuperado mi figura y la estoy perfeccionando.

Yo no me quise pesar al venir del pueblo, pero fue inevitable para mí hacerlo la semana pasada... Mi amiga, la báscula, marcaba poco más de 66kg (no recuerdo el poco más, ¿vale?). Hoy, al compartir un momento de intimidad con ella, casi lloro de la emoción al ver que marcaba 64'3kg. Eh, no me voy a hacer ilusiones, que hace dos meses pesaba medio kilo menos (algo que yo no sé cuántos años llevaba sin suceder, desde que era pequeña probablemente).

Como bien os comuniqué, la semana pasada volví al gym. Las agujetas que tuve fueron mi mayor motivación para continuar. Mis brazos se van adencentando, las piernas siguen bailando pero con menor grado, mis abdominales se están volviendo a poner duros, se me vuelve a marcar la cadera... Esos pequeños detalles que te hacen ver lo bien que vas.

Procuro ir de lunes a jueves al gimnasio y hoy, al ser viernes, no he ido, pero he preferido salir a correr esta tarde (3'80km, no penséis que el cuerpo me da para más, poco a poco) y la vuelta, como siempre, la hago andando. Hoy no tuve flato ni esas horribles ganas de vomitar y querer morir a cada metro que hacía corriendo. Hoy me he dado cuenta que estoy poniéndome en forma después del descanso estival.

Para este año quiero hacer muchas cosas: quiero trabajar todo lo posible, quiero seguir yendo al gimnasio, quiero llegar a casa por las noches y salir a caminar o a correr, quiero dedicar una o dos horas al día a estudiar... Y yo no sé cómo acabaré, pero quiero estar ocupada y esforzarme en conseguir todo aquello que me proponga. Si quiero puedo.

Os he dicho que hoy hacía ya fresco en Madrid así que para comer me hice unos garbanzos con arroz integral que me quedaron súper ricos. Un plato completo e ideal para los días como hoy. Mi problema con la comida es que últimamente estoy un poco desganada y me tengo que obligar a comer. Me da rabia porque me encanta la comida y disfruto comiendo siempre, pero se ve que estoy en una mala racha con ella (hasta que se me abra el apetito y no haya quien me pare de comer, que me conozco).

Hay una cosa que no entiendo: ¿por qué algunos/as estáis deseosos/as de que llegue el frío y el invierno? No logro entenderlo. He estado intentando buscar las muchas cosas positivas que pueda tener y sólo he encontrado dos: las castañas asadas y las tardes de chocolate con churros. No hay ninguna más para mí. Es que hoy, mientras corría, no veía a casi nadie por el Madrid Río a comparación con otros días menos mal porque estaba harta de esquivar a gente. ¿Qué mejor solución que el deporte para entrar en calor? Es verdad, todos los que estabais en pareja agarrados paseando, pero eso no cuenta. Y las noches de manta y peli tampoco, porque están muy bien pero lo mucho cansa (y lo poco gusta, Rebe, ¡que ya lo sé, coño!) 

De verdad os digo que esto de querer ser una chica fitness es muy duro. No quiero cometer los mismos errores que el pasado otoño/invierno. Quiero esforzarme en mis metas, quiero sorprender, quiero poder dejar con la boca abierta, quiero demostrar muchas cosas a quienes no creían que pudiese, quiero seguir siendo una rompecorazones con quienes ahora vienen detrás porque no tienen cabida en mi corazón ni en mi mente, no quiero parar con esto. Concienciación, esfuerzo y constancia.

¿Verdad que no cuesta tanto dedicar unos minutos a dar un paseo con un buen ritmo? ¿A que no supone un gran esfuerzo tener unas pautas alimentarias? Y seguro que os encanta cuando la ropa empieza a bailar y el cinturón necesita más agujeros. Pensad qué queréis e id a por ello, que nadie os frene. Lo primero es sentirse bien con uno mismo. Y sí, odio que me vengáis a decir que qué suerte tengo de haber perdido peso. ¿Suerte? A mí me salían ampollas y grietas en los pies de hacer deporte los primeros meses, yo sudaba y sudo la camiseta, me esfuerzo al máximo, me enfado conmigo misma si no consigo resistir, soy constante y cabezona. Sin esfuerzo no hay recompensa.

Escribir tampoco es fácil, ¿eh? No penséis que yo me siento delante del PC y me salen solas las palabras. Escribo más en la mente que físicamente, pero cuando me pongo aquí procuro medir las palabras que uso (aunque me gustaría acordarme más de todo lo que pienso para escribir y luego acaba olvidado). Llevo casi una hora escribiendo esta entrada mientras escucho música (ha sido escuchar Tu jardín con enanitos y casi lloro de la emoción, que en la boda de mi prima la pusieron y fue un momento precioso) y veo el telediario porque estar informada es de guapas como seguro que diría La vecina rubia.

Y hasta aquí todo por hoy, mis queridos lectores. Espero que os guste y que sigáis luchando por vuestros objetivos.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mamá, quiero ser una chica fitness...

...pero no se lo voy a decir así porque si no tendría que explicarle mil cosas sobre qué es el fitness, para qué sirve, si se cocina, etc. ¿Me entendéis no?

Mis queridos lectores, he vuelto. Después de un mes de desconexión y muchas emociones me pongo, por fin, delante de mi querido pc para juntar unas letras.

¿Qué tal el verano? ¿Sirvió la operación bikini? Mi verano muy bien, gracias. La operación buenorra en bikini estuvo ahí ahí, me explico: en comparación al anterior año yo estaba muchísimo mejor, de hecho mi peso era genial, pero mi problema es que todavía me queda trabajo en el gimnasio (me refiero al tema de tonificación). Hay partes de mi cuerpo que necesitan que las trabaje bien, al menos he conseguido que mi barriga no esté tan floja.

Mi vuelta ala realidad ha sido... real. Soy consciente que, debido a mis diversos acontecimientos y actos sociales acaecidos en estas dos últimas semanas, mi peso se ha visto algo incrementado. Yo iba perfectamente bien hasta que comenzó a hacer mal tiempo y todo se fue a la mierda. Aun así, los días en los que todo iba sobre ruedas, me dedicaba a caminar por las mañanas, a veces incluso salir a correr, y por las tardes volver a caminar. No voy a ganar para zapatillas.

Volví a Madrid el lunes y se me ocurrió salir a correr por la tarde. Resultado: no sé cómo no perdí la vida por el Madrid Río. Pero yo me sentí satisfecha.

Ayer comencé otra vez a asistir al gimnasio. Menudas dos horas más bonitas que estuve allí... Mis intenciones para hoy eran hacer una hora, más que nada porque tengo el cuerpo lleno de agujetas, pero no sé cómo me las he ingeniado para estar otras dos horas más. Me duelen las piernas, los abdominales, los tríceps, los glúteos, la vida, el alma... TODO; ¿y la sonrisa más bonita que yo tengo qué?

Luego está que en el gimnasio nadie nota mi aumento de peso, que no me voy a subir a la báscula para no disgustarme, pero a la vista salta de que un aumento sí que hay (he de decir que en dos días me he percatado de que he reducido algo). Me toca volver a trabajar piernas, brazos y zona abdominal, y bien feliz que lo hago.

Ni tan mal, oye.


Me toca unos días de hacer vida sana, entrar en la rutina del ejercicio, mis horarios, etc. Empieza mi Operación Chica Fitness y ya tengo ganas de ver resultados. Sólo yo misma, con mis ganas e ilusión, puedo ser capaz de conseguir aquello que me proponga. No, no tengo abuela y creo que he aprendido a darme yo sola los ánimos para llegar a mis propias metas.

Siempre os digo lo mismo... ¿Qué queréis? Pensad en cuál es el objetivo al que queréis llegar, concienciaros mucho y ponedle ganas y esfuerzo porque se consigue. ¿Quién podría imaginarse que yo acabaría así? ¡No me lo imaginaba ni yo! Era imposible de visualizarlo y, sin embargo, aquí estoy.

Como anécdotas de este verano dejo algunas:
  • Llaman al timbre de mi casa. Una persona que no veo desde hace unos años. Saludo muy educadamente. Llamo a mi madre. La persona le dice a mi madre que ha estado a punto de preguntar quién era yo, hasta que hablé y saludé.
  • Señoras mayores que te dicen que has dado el estirón porque estás más delgada y, según ellas, has crecido (claro que sí, maja, a mis 26 preciosos veranos he dado el estirón).
  • Los "menos mal que nos seguimos en redes sociales porque si te veo por la calle no te conozco ni te saludo".
  • "Es que vaya cambio has pegado, ¿cuántos kilos has perdido?"
  • Gente con la que habré cruzado en la vida cuatro palabras y este año me daba mucho tema de conversación.
  • "Uy, lígatelo, ¿por qué no te lo ligas?" Es que no me apetece contarte mi vida amorosa, mejor no te metas en mi vida y así no te llevas sorpresas (tendría que haberlo dicho, fíjate tú).
  • "Porque ya tienes 22 años, ¿no? Sí, bueno, y algunos más...
  • "¡Cagondiós, pero qué buena estás!" Dicho a buena fe como me lo dijo quien me lo dijo, no pasa nada.
Este verano también ha habido gente que se ha puesto en mis manos para bajar algún kilo y volumen. No se me da nada mal hacer planes de comida porque ha tenido resultados. Al final me voy a tener que montar una consulta de dietética y nutrición, otro negocio más que añadir a mi lista junto con la academia, la pastelería, la casa de comidas, etc... 

Estimados lectores, espero que os haya entretenido un poco con mis historias. Seguiré escribiendo, aunque esto de ser influencer es muy duro, vosotros estudiad que ahí está el futuro. Próximamente iré comentando mis avances y a ver si puedo poner trucos o ejercicios que encuentre por Internet para realizar y que puedan servirnos a todos.

Nos seguimos leyendo.


PD: Me satisface que me hayan dicho que siguen mi blog, que les encanta, que escribo genial porque se me entiende bien y que se están animando a ponerse enforma. ¡Entre todos podemos!