miércoles, 25 de octubre de 2017

¡Que el ritmo no pare!

Es más, aumentemos el ritmo, la intensidad y las ganas.

Queridos lectores, me he malacostumbrado a escribir con frecuencia en mi blog, quizá para evadirme un poco de otras cosas del día a día, quizá por gusto a escribir, o quién sabe por qué.

Hoy me pasó una cosa curiosa: una persona, de esas que llevan entrenando toda la vida, me ha dicho que le encanta cómo entreno. Me he quedado ojiplática. Sí es verdad que me tiro un par de horas entrenando, pero no sé... ¡me ha sorprendido! Mi entrenamiento consiste en empezar haciendo de 40 a 50 minutos de cardio, continúo con unos cuantos bastantes abdominales a un ritmo rápido, después paso a hacer algo de pierna (unos días más ejercicios, otros menos pero centrándome en más series) y de ahí tengo que fortalecer mi tríceps. Si es un día que me encuentro muy cargada de energía, después de hacer unas sentadillas me hago tres series de 15 repeticiones de oblicuos con 5kg de peso y, últimamente, hago también espalda otras tres series de 15 repeticiones, esta vez con 18kg de peso. Ah, y por supuesto unas lumbares con 45kg de peso que me sientan genial. Cuando finalizo mis ejercicios me pongo en la colchoneta a hacer plancha, unos abdominales de la zona baja y de ahí a estirar. Últimamente me ha dado por hacer 10 minutos en la cinta con un 8% de pendiente corriendo y me sienta de maravilla.

Ese, más o menos, es mi entrenamiento de lunes a jueves. La cosa no queda ahí... Cuando termino de trabajar en uno de los coles (comida incluída) me voy andando al siguiente, en total son unos 2'5km. La verdad que después de comer sienta genial caminar unos minutillos, todavía más si, como en esta semana, la comida del comedor está siendo bastante aceptable (vamos, que me estoy poniendo morada).

Si echo el ojo hacia atrás, unos 5 o 6 meses, me resulta impensable eso de llegar a casa a las 20:00h de la tarde cansada de haber estado de un sitio para otro por el trabajo y tener las ganas de salir a caminar 4km. Pues lo estoy haciendo.

Ayer comencé a alternar ritmos en mis kilómetros de la tarde/noche. Camino a un ritmo rápido así que lo que hago es ponerme a correr 1-2 minutos y volver a caminar después, volver a correr, caminar, etc. Hoy he llegado a casa empapada y muy realizada. Después de la ducha me he quedado relajadísima, tanto que me da igual todo, estoy en mi mundo feliz ahora mismo.

Para quienes estáis pensando en hacer algo de ejercicio al aire libre, os recomiendo caminar a buen ritmo y alternarlo con correr un minuto para así, poco a poco, ir adquiriendo un hábito y una resistencia óptimos.

Y, ante todo, confiad en vosotros, procurad comer lo más sano y natural posible, pero comed de todo. Esas dietas en las que se eliminan todos los hidratos no pueden ser buenas, igual que en las que solo se come proteína o únicamente se come verduras. Alimentemos a nuestro cuerpo, echemos buen combustible a nuestro motor porque la maquinaria nos lo agradecerá.

Algo que también es importante: llenemos la mente de positividad y de ganas de hacer cosas, de energía para no parar.

¿Os habéis dado cuenta que esta publicación tiene mucho ritmo? Y no hablo de musicalidad, sino de que mi idea era que la palabra ritmo estuviese muy presente y creo que lo he conseguido.

El gym y el ñam

¿Sabéis lo difícil que es querer ser una chica fitness cuando, además, eres un poco influencer y, por si fuera poco, pluriempleada? Pues lo es, pero con esfuerzo todo se consigue, aunque al final del día caiga rendida por fin en la cama. Lo mejor son los fines de semana porque no suelo salir de fiesta, solo a tomar algo, y puedo levantarme un poco más tarde después de haber descansado (y no dejo de caminar). Y eso es maravilloso. 

Pues eso, intentemos llevar una vida lo más sana posible, introduciendo el deporte en nuestro día a día. Los resultados nos harán sentir satisfechos de nosotros mismos. 

Y como sé que os gustan las anécdotas, o sucesos que me acontecen, aquí vienen:
  • Estás estupenda, no pierdas más peso. Me lo dice la misma persona a la que le gusta como entreno.
  • Tengo que grabarte haciendo step para que te veas. Es alucinante la caña que le das. Ídem.
  • Cualquier día decimos ¿dónde está Rebeca que no ha venido al gimnasio? Y es que te estás quedando como un hilo y no te vamos a ver. Mi amiga mayor del gimnasio.
  • Estás guapísima, ¡pero mira qué cara más guapa! Mujeres del gimnasio.
  • Esas miradas furtivas que le pillas a algunos mientras haces X ejercicios entrenando. Y a mí que me da toda la vergüenza. 
  • Ser una rompecorazones oficialmente. Y no me digáis flipada porque el historial que voy teniendo detrás... Yo quería mi camisetas de break hearts, pero estaba agotada. Menudo puntazo hubiese sido.
  • Señoras ANCIANAS que... salen de su portal, sin mirar, con la bolsa de la basura en la mano y haciéndote frenar de golpe mientras tú estás corriendo. Y luego la culpa es nuestra.
  • Gente que va a entrenar con sus parejas en el gimnasio y gritan más que si estuviesen entrenando en la cama, ejem...  

Con esto y un bizcocho... ¡hasta el próximo tocho!

 

martes, 17 de octubre de 2017

Mens sana in corpore sano...

...y otras formas de decir que me encantan las frases en latín, sobre todo si sé que me van a levantar el ánimo y cargar de energía.

Queridos lectores, críticos y demás, me sitúo otra vez delante de mi pc para narrar un poco acontecimientos que producen cambios en mi cuerpo.

¿No os pasa que ante adversidades os entra la ansiedad y las ganas de comer? ¿No os sucede que las preocupaciones os afectan a partes del cuerpo? Depués de casi un par de semanas con dolores serios de lumbares, por fin, comienzan a irse poco a poco. ¿El por qué de estos dolores? La respuesta es sencilla: preocupaciones. A mí no solo me afectan al sueño, sino también a la espalda y me dejan muerta. Tener que tomar algo para que se acabasen los dolores y que persistiesen... rabia.

Y todo esto acaba haciendo que en los malos días quiera comer más pero no sano. ¿Habéis probado los croissants de espelta del Mercadona? Pues yo empiezo a tener adicción. Luego está la visita que hice al pueblo, me ha dado la vida y también alimentado. He podido descansar, mi espalda ha mejorado y las barritas energéticas sorianas dan una energía increíble.

Prueba de las barritas energéticas que elaboré.

Al finalizar el verano no tuve la denominada depresión post vacacional, pero ésta me vino de golpe el domingo por la tarde al volver a Madrid. Debe ser la astenia otoñal, de la cual leí algo el otro día y me sentí identificada. 

Pero el lunes decidí levantarme con la mejor de mis sonrisas puesta, pensando mens sana in corpore sano, me fuí a entrenar al gym un par de horitas y mi cabeza se despejó. Todas las preocupaciones que estaba teniendo fueron disminuyendo. Da igual que me aparezcan dificultades y piedras en el camino porque sé que yo puedo con todo ello y es algo que tengo que repetirme a mí misma para no olvidarlo. Queridos, caer no es una opción, pero levantarse de la caída sí: tú eliges. Tenemos que comernos el mundo, no que el mundo nos coma a nosotros. ¿Que tenemos un día bajo? El resto de días estaremos en lo más alto.

Y esto tenemos que aplicarlo a nuestro cuerpo. Son bastantes personas quienes me dicen que les diga qué he hecho, qué hago, etc. para haber llegado y mantenerme en mi estado actual. Esto no es producto de la suerte porque yo, de esa, tengo poca. Aquí hay que currárselo y el proceso empieza por la mente. Cambiar el chip. Después el resto va llegando. Los resultados no serán inmediatos, a mí me quedan todavía, pero poco a poco se llega muy lejos.

Me decís, a veces, tengo el brazo muy fofo, ¿qué hago? Podéis empezar por llenar una botella de 2 litros de agua y hacer ejercicios, así será más fácil que con mancuernas o pesas y el tríceps y bíceps lo podréis trabajar. En internet hay un montón de ejercicios y sólo tenéis que buscar el que os parezca más fácil para vosotros.

Por cierto, comenté que estuve en el pueblo. Hay momentos en los que necesitamos desconectar, pasar unos días alejados de aquello que nos ha estado ahogando. Mis preocupaciones pasaron a un plano muy lejano allí. Poder dormir del tirón me dio la vida, la comida rica de allí, el buen tiempo, mi casa, mi cama... todo. Si disponéis de vuestro lugar de desconexión os animo que vayáis a él cuando os sea posible porque te cargas de energía.

Ah, otro tema, no os preocupéis si, una vez que perdéis bastante, la báscula no se mueve pero vuestro volumen parece disminuir: quizá estéis quemando grasa y haciendo músculo. Estos días me dicen que cada vez estoy más delgada, pero la báscula no dice eso (y yo me veo como siempre, será que me sigue costando ver los cambios en mi cuerpo, aunque por fin he dejado de verme como hace año y medio). Vamos bien, no tiremos la toalla y vayamos a por el objetivo que nos hemos marcado. Disfrutemos del momento, carpe diem.

El pueblo no me sienta tan mal, ¿no?

Y para finalizar, queridos, lo que siempre os digo: si lo queréis... ¡podéis! Está en vosotros dirigir vuestros pasos por el camino, elegid los que creáis adecuados y no tengáis miedo a las equivocaciones: son experiencia. Disfrutad siempre de lo que hagáis y sed felices.

Nos leemos dentro de poco.

viernes, 6 de octubre de 2017

Las cosas claras, ¿y los culos enormes?

Sí, ustedes han leído bien: culos enormes y con interrogantes.

Empecemos por lo políticamente correcto, a las soeces pasaremos después. ¿Cómo van transcurriendo los días? ¿La vida bien? Ahora que ya hemos saludado, podemos dar continuidad a lo que verdaderamente interesa: la chicha

Recuerdo cómo hace unos años (sobre 15 o así, ¡qué joven era yo y qué buena memoria tengo!) las tetas operadas estaban de moda. Ponías la tv para ver el famoso Diario de Patricia y dedicaban algún programa a adivinar si las "invitadas" tenían el pecho operado o natural. Fueron unos años de ver desastrosas operaciones con tetas descomunalmente desproporcionadas. Yo en aquella época flipaba. 

Para ser sinceros y para quienes me conozcan de hace mucho, y los que no también, yo siempre he sido chica de tetas grandes. Muy grandes. La gente te llega a crear complejo, como lo de estar gordos o delgados. Pues bien, una servidora, en su época de adolescente hasta los 20 y muy poquitísimos, quería operarse el pecho y que le quitasen volumen (a Dios gracias que no lo hice). Sí, porque mientras unas querían más y más Yola Berrocal, yo envidiaba a quienes no tenían tetas.

Afortunadamente, esa moda pasó, como muchas otras. Hoy en día se siguen viendo pechos operados, pero muchos de ellos son intervenidos en clínicas de bien donde te los dejan de forma natural y bien puestitos igual que queda el bolsillo.

A día de hoy, la moda son los culos. Sí, culos. No sé qué le pasa al género masculino (el que a mí me atrae) que están obsesionados. Preguntan a un chico qué busca en la chica de sus sueños y la gran mayoría dicen un buen culo (y luego las tetas, ¿vale?). En las redes sociales cuelgan fotos de chicas con unos culos que dan envidia (o por lo menos a mí).

El año pasado, después del verano, tenía un complejo enorme: mi culo, ese que siempre he tenido un poco acarpetado, estaba más plano que nunca, de hecho casi ni existía. Me iba a las tiendas a probar pantalones y salía de los probadores con ganas de llorar. Entonces me planté y me dije a mí misma: Rebeca, corazón, cúrratelo en el gimnasio y a darle caña al culo. Así fue como empecé con las sentadillas, alguna máquina que me permitiese trabajar las nalgas y, sobre todo, mi amada máquina de step, esa que me hace sudar y quemar como ninguna otra.

Queridos lectores, puedo asegurar que mi culo empezó a formarse. No tengo un culo impresionante, pero creo que tan mal no está. He pasado de un culo acarpetado a un culo agarrable.  
  • Inconveniente: una va tan tranquila, caminando por la calle, con unos leggins y pasa delante de gente de la que puede oír comentarios y demás, como por ejemplo los ¡óle, óle!. Y también están las miradas lascivas, el que estés haciendo sentadillas en tu lugar de entrenamiento y te den un rodeo con repaso incluido, etc.  
  • Ventaja: tú te sientes genial con tu culo y orgullosa del trabajo que has hecho. Y lo mejor de todo es que quieres mejorar y esforzarte para que le encante el progreso a una única persona porque el resto te dan igual. Ah, y los pantalones quedan genial.
Y como dato a añadir... Estas dos últimas semanas están siendo un poco flojillas anímicamente, pero cuando hay días malos sé que habrá otros mejores y que lo malo me sirve de experiencia. Positividad y hacia delante. Toca seguir esforzándose para conseguir los objetivos, para cumplir los sueños.

Luego está el tema ansiedad, que ha sido (es) horrible. Esta semana me he zampado para merendar: un día una tableta de chocolate en bocata, otra una palmera de chocolate y un croissant de espelta, otro unas palomitas... Pero hoy fuí buena y merendé dos frutitas (para compensar la napolitana de crema y el croissant seco de esta mañana).

Por circunstancias laborales, desde esta semana no como en casa, como en el comedor de uno de los colegios donde trabajo. Reivindicación: dicen que los menús escolares están diseñados por nutricionistas, pero a mí me parece que esa comida de sana tiene poca. Vale que hay verduras, pero todas rehogadas, con tomate, con mayonesa, etc. Patatas fritas como guarnición a algunos platos, rebozados, etc. Yo procuro comer lo más sano que puedo, pero es que a mí me gusta la manera en la que yo cocino porque me está todo más rico... Menos mal que después de comer me voy al otro cole que está a unos 20 minutos caminando a buen paso.

Así que ahora mis días son: entrenar, estudiar, trabajar. Y por la noche saco ganas de donde sea para caminar unos 40 minutitos, me ayudan a despejar la mente porque al final del día buena falta me hace o acabo cabreada o tan sensible que hasta algún día se me ha caído alguna lágrima (momentos malos que alguna vez tienen que tocarnos).
Y aquí os dejo una foto de esta no lograda influencer intentando trabajar un poco la espalda.
5 de octubre de 2017
Queridos lectores, me despido de ustedes hasta más ver. Ya sabéis lo que os digo: pensad en lo que queréis y hasta dónde estáis dispuestos a llegar. Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero ésta no llega de un día para otro: hay que trabajar duro y tener días malos para poder disfrutar de los buenos. No decaigáis porque nuestra actitud es un elemento fundamental que nos permitirá llegar a esa meta que tenemos. Disfrutad del momento, aprovechad las oportunidades que tengáis. Y según vayáis avanzando mirad, alguna vez, hacia atrás y sentid orgullo de todo lo que estáis consiguiendo.
¡Nos leemos pronto!