domingo, 1 de marzo de 2020

Tiros libres...

Y con ellos dentro acabo ganando yo el uno contra uno a febrero.

Febrero, ese mes que nos ha sorprendido a muchos con su primavera anticipada. Ese mes que nos ha dado gente nueva y nos ha hecho decidir que no. Ese mes en el que los objetivos se han ido cumpliendo, incluso aquellos que con miedo nos marcábamos.

Mi febrero me ha traído muchas cosas buenas. Un mes en el que me he encontrado animada y positiva. Un mes en el que he alzado la cabeza, he mirado hacia delante y he avanzado cada paso con firmeza.

Un febrero en el que he procurado ir a entrenar al gym 4 días en semana para dar todo lo que pudiese. He sumado muchos kilómetros caminando a mi cuerpo. Me he sentido activa como hacía muchísimos meses que no me sentía (o quizá dos años)

He conseguido bajar 4 kilitos de nada y unos centímetros de cintura y pierna. Lo de mis brazos es caso aparte porque a nada que hago deporte me aumentan un poco cual mujer dedicada en cuerpo y alma a las pesas (tal cual, eh). ¿Cómo lo has conseguido, hija del malísimo mal? Pues procurando comer lo más sano posible, no parar nada de nada, haciendo un poquito de deporte, intentando descansar bien por las noches y lo más importante: cambiando el chip.

Os lo digo en serio, si abrimos la mente, respiramos tranquilamente e intentamos concienciarnos de que nosotros podemos lo vamos a lograr. Ir a por todas es la mejor de las opciones que podemos tomar. ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? De los fracasos aprendemos para saber qué corregir en el siguiente intento. Si te caes te levantas y punto.

Marzo tiene un olor especial. Hoy lo he notado. Todo me olía a tranquilidad y seguridad. Aun así, me voy a meter en una locura que no sé cómo acabará, pero de la que estoy segura que voy a disfrutar y pasarlo genial. Marzo nos va a dar sorpresas y me atrevo a decir que van a ser buenas. Y si no, aprenderemos.

1 de marzo de 2020. Lo he comprado.

Marzo ha empezado muy bien y terminará todavía mejor. Hoy me acordé de momentos no tan buenos que me aportaron toda la sabiduría que tengo. Hoy me acordé de canciones que escuché en un momento bajo, pero me acordé de las canciones que también me recuerdan a personas.

Y recordé aquellas primeras ampollas que me salieron hace 4 años de tanto cardio en la cinta. Y recordé la conversación que tuve hace un año y medio con mi madre, porque ella era de plancharme los vaqueros cuando iba a casa y me preguntó si yo me hubiese imaginado hacía unos años usar unos pantalones de ese tamaño. No, la respuesta fue no. No tengo ni la mitad del cuerpo que tuve. No me imaginé todo lo que podía conseguir con esfuerzo, constancia y dedicación.

Creer. Creer muy fuerte, tan fuerte que nos eleve a lo más alto. Hacer aquello que nos dé tranquilidad y nos haga felices. Da igual lo que el resto opine porque nos vean cumplir nuestros objetivos. Y que cuando los alcancemos nos pongamos otros más altos.

Y este mes me he dado cuenta que a mi alrededor necesito personas que quieran conseguir cosas y se esfuercen. No basta con haber llegado a un sitio: hay que mantenerse y seguir escalando. Conformarse es lo fácil, conseguir es la proeza. 

En mi cuenta de Instagram muestro muchas cosas de mi día a día, incluyendo mis comidas de fin de semana, Y, obviamente, soy seguidora del movimiento realfooding. Es mi álbum de fotos para no olvidarme de lo que he sido y de todo lo que he conseguido y sigo consiguiendo.

Así que, lectores, haced aquello que os haga felices. Exprimid cada segundo de vuestro día. Escalad y tened sed de más. Lo difícil es no conseguir. 

¿Vamos a por marzo? ¡Vamos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario