jueves, 27 de octubre de 2016

Lo que sucede cuando pierdes peso...

Buenas noches, queridos lectores.

Hoy la entrada va dedicada a esos acontecimientos que suceden cuando perdemos peso. Esos pequeños detalles que nos gustan y esos que odiamos.

Una de las cosas buenas de adelgazar es ver que la ropa te va quedando grande, pero si eres una persona como yo temblarás porque yo ODIO ir de compras (debo ser de las pocas personas que lo odia). Compro ropa por necesidad y últimamente he tenido que ir bastante... (me quedé sin pantalones que poder ponerme porque me quedaban como un saco). Eso sí, cuando vas únicamente persiguiendo un tipo de prenda NUNCA habrá de tu gusto.

También está bien que haya personas que se percaten de tu pérdida de peso, pero es muy cargante cuando las mismas personas te lo repiten una y otra y otra y otra vez. Sí, me ha pasado, que de pesados está lleno el mundo. Me pone muy nerviosa y a la cuarta vez que me lo dicen en menos de 15 días creo que la cara que les pongo lo dice todo, ejem...

Cuando coges tus rutinas de entrenamientos y comidas "sanas" todo es más fácil y hasta ver comida basura (sí, esa con la que antes babearías más que un San Bernardo) acaba resultándote un poco repulsivo. Esa es una parte buenísima porque te das cuenta que algo en tu cabeza ha cambiado.

Y lo peor peor de todo es... LA ENVIDIA. Sí, y no es que me lo tenga creído. Se percibe a leguas cuándo una persona tiene envidia de tí y de cómo estás cambiando a base de esforzarte mucho y concienciarte de que quieres cambiar tu estilo de vida. Empiezan diciéndote que estás adelgazando mucho, que en cuanto dejes el gimnasio recuperarás todo (esto me lo dijeron sobre Semana Santa más o menos, en verano me he pasado 2 meses y medio sin pisar el gimnasio...), luego te dicen que se te está quedando la cara muy fea y vas a envejecer deprisa y terminan por decir el clásico: PUES PARA ADELGAZAR TANTO ES QUE NO COMÍAS.

¿Qué parte de comer sano, hacer deporte y perder peso no entienden? Basta con procurar comer X alimentos en tiempos muy espaciados e introducir en nuestro día a día otros más "saludables" que nos alimenten, pero que sean fáciles de quemar. Pues hay a alguna persona que no le entra en la cabeza, incluso se atreven a negarme que yo me permita darme mis caprichos de comer dulces o un bocata rico. Lo que yo no entiendo es cómo esas mismas personas me acaban diciendo que cenan muy poquito (en plan un yogur y una frutita) y me explican que comen verduras y carnes a la plancha, esas mismas personas a las que no veo perder ni un gramo... En eso sí que tendrían que preocuparse en vez de criticar mi aspecto.

Y después de toda esta reivindicación pido disculpas, pero creo que esta entrada era muy necesaria.


21 de octubre de 2016. No me veo tan mal, eh.





Probablemente en alguno de los aspectos redactados coincidáis conmigo. Siempre podéis aportarme algunos más y con mucho gusto los leeré, no importa si lo hacéis por aquí o en Facebook.

domingo, 16 de octubre de 2016

Pasados dos meses...

¿Cómo va eso, queridos? 
Vuelvo a postear para no perder la costumbre. Esta vez toca mi segundo mes de "Operación Buenorra". Como todos en estos tiempos tecnológicos en los que vivimos, yo también poseo varias redes sociales (entre otras Facebook e Instagram) donde también contaba cómo me iba sintiendo. Cuando pasaron dos meses de mi "aventura" escribí cosas como esta:
Dos meses, 341'79km, grietas y ampollas en el pie, miss camiseta mojada de sudor 2016, esfuerzo, constancia, paciencia, fuerza de voluntad, ilusión, ganas y más ganas... No creí verme capaz de ello, para nada, porque soy de esas que acaba cansándose si los primeros 15 días no ve nada. Pero esta vez no, me lo he prometido a mí misma que lo intentaría y pondría dedicación. Y aquí estoy, dos meses después, con 10kg menos en mi cuerpo, emocionada, contenta, feliz. No pensé que el deporte me diese tantas cosas buenas.
Y aquí me ilustro yo, dos meses después y con 10 kg menos. De verdad, no sabéis qué felicidad da saber que vas haciendo las cosas bien y comienzan a verse resultados. Si no fuese por fotos como ésta yo me hubiese seguido viendo igual, las necesitaba para ver las diferencias. Después hay gente que te lo nota y va comentándotelo y felicitándote.


10 de marzo de 2016

No sé si os he comentado anteriormente que me pesaba todos los jueves en una de las básculas que hay en el gimnasio. Es una de estas básculas de aguja que, al parecer, va bien y yo siempre me he ido fijando en ella a la hora de pérdida de pesos. Se supone que según esa báscula yo empecé con 88 kg y dos meses después estaba ya en 78. Por cierto, mi altura es de 1,68 m, por si no lo había reflejado aquí.

Cuando ya llevas dos meses en este plan no sigues perdiendo el peso con la misma facilidad (obviamente porque si no todos tendríamos unos cuerpos perfectos con seguir unos buenos hábitos en muy poco tiempo). Pasé de perder un kilo semanal, más o menos, a perder un kilo cada dos semanas (y eso con suerte, que ya iréis viendo).

El apoyo de la gente que me rodeaba era fundamental, pero también mi fuerza de voluntad que me permitía (y me permite) darme los madrugones por las mañanas para comenzar mi rutina de ejercicios. Continuaba con el cardio, los abdominales y lumbares, pero introducía brazo y pierna. Afortunadamente, soy una chica de tobillos finos (gracias, genética) y tengo unas muñecas también finitas, así que en eso no me obsesionaba mucho. También tengo la suerte de que a nada que hago ejercicios de brazo y pierna se me ponen muy duros (todavía no sé el por qué, jajaja).

Como os vengo diciendo en las anteriores entradas: tenéis que ser conscientes de lo que queréis conseguir y tener siempre en mente que sin esfuerzo no hay recompensa. Mucha constancia y pensar que aunque te sientas sin fuerzas hoy puedes mirar atrás y ver todo lo que llevas conseguido, con eso tendrás el soplo que necesitas para seguir hacia delante.

12 de marzo de 2016

 Espero que nunca tiréis la toalla. Nos leemos pronto, familia.

jueves, 13 de octubre de 2016

Un mes depués...

Buenas noches, queridos seguidores, de nuevo vuelvo a postear para seguir contando cómo fueron mis anteriores progresos.

El nombre de la entrada ya lo dice: un mes después. ¿Que cuántos kilos había logrado quitarme del cuerpo? Creo que fueron cerca de 7 kg. Cuando te quitas tanto peso acabas entendiendo a la gente que se va de viaje en plan mochilero y lleva esas mochilas enormes, el gusto que debe darles nada más se la quitan debe de asemejarse a lo que sentía yo cada vez que perdía peso: alivio.

13 de febrero de 2016


Cada día iba superándome más y más en el gym. Veía que era capaz de dar más de mí misma, podía correr más en la cinta, aguantaba cada paso que daba, mi cuerpo me pedía más a pesar de acabar agotado por ello. No siempre se tiene el mismo ánimo y, por eso, los días que me encontraba un poco bajoneada miraba atrás y me daba cuenta de todo lo que estaba consiguiendo, eso me daba aliento para seguir.

En esta época introduje en mis días de entrenamiento la L-Carnitina que por probar nada perdía. Adquirí el bote de 90 cápsulas de 600mg de L-Carnitina de la marca "Sotya". Nada más levantarme me tomaba 2 cápsulas, ya que está indicada para tomar antes de entrenar. El primer día ya noté sus efectos y mis entrenamientos en el gym mejoraron, pues me producía una mayor energía que me permitía esforzarme más (o al menos eso sentí yo). Empecé también a realizar ejercicios de tríceps para que se fortaleciesen y que poco a poco fuese desapareciendo el denominado "salero" que, por desgracia, sufrimos todas las mujeres.

No sé si se va a convertir en costumbre, pero como buena amante de la cocina que soy volveré a deleitaros con una nueva receta que me inventé. En primer lugar, soy amante de las albóndigas y no suelen salirme nada mal. Por lo general, me gusta que la carne picada destinada para ellas sea de ternera y pollo, así reduzco la grasa. En esta ocasión pensé que podía añadir espinacas a la carne picada y, además, en vez de pasar las albóndigas por la harina y darles una vuelta en la sartén sería más sano introducir las bolitas en el horno. Así lo hice, unos 10-15 minutos en el horno a 180º y quedaron perfectas, nada de desmontarse.


Albóndigas en el horno.


La salsa para las albóndigas (sí, SALSA) la hago con cebolla picada y pimiento verde, dejo que se poche, añado una cucharadita de pimentón dulce, vino blanco, agua, una hoja de laurel y un poquito de tomate frito. En cuanto al tiempo de cocción de las albóndigas en la salsa, la verdad es que nunca lo calculo, esas cosas se estiman más o menos.


Resultado final.


El resultado fue óptimo, tanto que incluso mi madre se animó un día a hacer las albóndigas al horno y le encantaron cómo quedaron.

Puede parecer una tontería, pero la forma de cocinar y la elección de los alimentos nos pueden ayudar muchísimo a la hora de bajar peso. Yo siempre procuro cocinar a la plancha, al vapor y hervido porque las comidas quedan menos pesadas y grasientas. Es más, soy de usar poco aceite, pero siempre utilizo de oliva virgen y virgen extra.

Hasta aquí la entrada de hoy. De momento seguiré posteando más o menos seguido, así no se me olvida cómo fueron mis primeros pasos allá por enero. Comentaros que hoy en el gym una señora se me acercó para decirme que se me notaba muchísimo el cambio, que estaba guapísima y que se me veía muy bien. Este tipo de comentarios alegran mucho porque quiere decir que la gente se da cuenta de todo el esfuerzo que has hecho y son conscientes de los progresos que has conseguido.

Espero que os haya gustado, nos leemos dentro de poco.

martes, 11 de octubre de 2016

Después de 2 semanas...

¿Qué tal estáis, mis queridos lectores?

Aquí estoy de nuevo para deleitaros (o no) con una nueva entrada en este mi blog. Quizá sea muy seguida, así con dos seguidas me vais a mandar a freír espárragos, pero es que mañana es festivo y hoy me apetece escribir también.

Como bien os narraba en mi anterior entrada, me dedicaba a comer "sano" e ir al gym. Por tanto, después de 2 semanas de ejercicio mis resultados comenzaban a notarse.

25 de enero de 2016

Ya había logrado perder unos 4 kg más o menos, así que yo seguía animada a continuar con mis rutinas y mi afán por conseguir aquello que me había propuesto. Si bien, he de decir que no quería cegarme en esa meta, es más, no quería ponerme metas para no obsesionarme y al final acabar abandonando.

En esas fechas ya aumenté mis ejercicios: no solo hacía casi 1 hora de cardio diaria, sino que también empecé a introducir abdominales a mis rutinas. Empezaba corriendo en la cinta por 24 minutos, después me iba a hacer unos abdominales (en esa máquina tan bonita que hay en los gimnasios) y finalizaba con 35 minutos de bici. Al poco tiempo empecé a introducir también unos ejercicios de lumbares.

No podían faltar esas deliciosas comidas que me dio por inventar porque yo soy así: me encanta experimentar y probar cosas nuevas en la cocina. Coincidió que por esas fechas descubrí una tienda donde vendían cositas muy ricas tales como arroz largo integral, espelta, muchas variedades de legumbres y de frutos secos, chocolates, etc. Todo con una pinta exquisita.

El primer día que entré en la tienda ("Casa Ruiz") me compre arroz largo integral y... ¡qué decir! Es de los arroces integrales más ricos que he probado. Como bien he dicho, me inventé una recetilla que le fue bastante bien.


Arroz con apio, pasas y salsa de soja

Al arroz largo integral le añadí apio previamente salteado en la sartén con aceite de oliva y un poco de salsa de soja, también le agregué pasas y quedó delicioso. Ese sabor que le da el apio... ¡Increíble!

Cometí el error de tomarlo en la cena, pero es que mi ansia por crear esta receta no me permitió esperar hasta el día siguiente la hora de la comida.

Recordad que por la noche sería preferible evitar los hidratos de carbono, ya que es muy probable que no nos pongamos a hacer ningún tipo de ejercicio y actividad así que no estaríamos quemando nada de ellos. Mi consejo es evitarlos a partir de las 18:00h (es una hora razonable, creedme).

Bueno, creo que ya está bien esta segunda entrada. Quizá ahora actualice más a menudo hasta llegar a las fechas donde el cambio ha sido mucho más grande (sí, como leéis, más).

Espero que os haya gustado y resultado agradable, además he puesto una idea para que cocinéis el arroz. No estamos leyendo pronto.

lunes, 10 de octubre de 2016

El comienzo...

He aquí mi nuevo proyecto, el cual no sé si irá bien o mal, tampoco sé si lo leerá y seguirán muchas personas, pero creo que es de los que más me está ilusionando por todo el trabajo que conlleva detrás.

En primer lugar, decir que me he sentido animada a crear este blog para contar mi experiencia, esa experiencia que, aunque todavía estoy asimilando, ha cambiado mi vida. Sí, la ha cambiado de una manera tan asombrosa que nadie hubiese apostado por ello, ni yo misma.

Como bien indica el título, en este espacio voy a hablar de "mi vida sana". Así, entre comillas, porque aunque procuro llevar una vida sana rara es la vez que no haya algún acontecimiento que irrumpa en mi día a día (¡benditos sean!).

Pues bien, esta de aquí soy yo, para ser exactos el 11 de enero de 2016.

11 de enero de 2016. Empezaba con 88 kg.

Según la báscula de mi gimnasio (abrevio siempre y le denomino "gym") ese día marcaba 88 preciosos kilos, 4 más de los que indicaba justo antes de irme de vacaciones de Navidad (ya se sabe que en el pueblo los manjares pasan factura).

Ese día decidí que quería empezar mi denominada "Operación Buenorra 2016". Tengo que decir que llevo intentando operaciones bikini, operaciones graduación, operaciones daigualquenolahago bastante tiempo, pero no sé por qué sentí que esta vez era distinta. La verdad que este verano ha hecho 4 años de que me empezó por gustar eso de salir a correr, pero en plan runner muy muy muy amateur (si sólo me hacía 1km al día en el campo, pobre de mí); y este otoño se han cumplido 4 años de mi primer contacto con un gym aunque ahora ya llevo 3 años y medio en el mismo.

Por mi propia cuenta empecé lo que yo denominé "comer sano". Esto se basaba en desayunar bebida de soja con café y un par de lonchas de pavo. A la hora de comer me hacía ensalada (generalmente de espinacas aliñada con vinagre de manzana y aceite de oliva virgene extra), comía carne a la plancha y tomaba una mandarina de postre. Mis cenas eran muy ligeras: pavo y yogur. A media mañana, cuando volvía del gym, procuraba comer un plátano y por las tardes un par de tortitas de arroz.

Como en numerosas dietas que he leído (porque hacerla no, pero mirar dietas y ejercicios físicos para hacer... de eso voy sobrada) decían que es bueno tener algún día libre yo me relajaba los fines de semana y los míos empezaban en jueves (aunque no me pasaba 4 días comiendo como una cerda, sino que levantaba un poco la mano y ya).

De lunes a jueves mis días se resumían en levantarme temprano, ir una hora al gym donde me la pasaba haciendo cardio, tomar mi almuerzo en casa, vaguear, comer e ir a currar para después seguir vagueando, pero ante todo buscar motivaciones en Internet que me ayudasen a conseguir mi propósito.

Creo que por hoy es suficiente, más adelante iré publicando cómo iban mis progresos, pero la primera semana de gym logré perder unos 2'5kg aproximadamente.

Por cierto, no me he presentado: soy Rebeca y quiero que sepáis todo lo que he cambiado. Bienvenidos a mi nuevo blog, a mi nueva vida.