domingo, 16 de octubre de 2016

Pasados dos meses...

¿Cómo va eso, queridos? 
Vuelvo a postear para no perder la costumbre. Esta vez toca mi segundo mes de "Operación Buenorra". Como todos en estos tiempos tecnológicos en los que vivimos, yo también poseo varias redes sociales (entre otras Facebook e Instagram) donde también contaba cómo me iba sintiendo. Cuando pasaron dos meses de mi "aventura" escribí cosas como esta:
Dos meses, 341'79km, grietas y ampollas en el pie, miss camiseta mojada de sudor 2016, esfuerzo, constancia, paciencia, fuerza de voluntad, ilusión, ganas y más ganas... No creí verme capaz de ello, para nada, porque soy de esas que acaba cansándose si los primeros 15 días no ve nada. Pero esta vez no, me lo he prometido a mí misma que lo intentaría y pondría dedicación. Y aquí estoy, dos meses después, con 10kg menos en mi cuerpo, emocionada, contenta, feliz. No pensé que el deporte me diese tantas cosas buenas.
Y aquí me ilustro yo, dos meses después y con 10 kg menos. De verdad, no sabéis qué felicidad da saber que vas haciendo las cosas bien y comienzan a verse resultados. Si no fuese por fotos como ésta yo me hubiese seguido viendo igual, las necesitaba para ver las diferencias. Después hay gente que te lo nota y va comentándotelo y felicitándote.


10 de marzo de 2016

No sé si os he comentado anteriormente que me pesaba todos los jueves en una de las básculas que hay en el gimnasio. Es una de estas básculas de aguja que, al parecer, va bien y yo siempre me he ido fijando en ella a la hora de pérdida de pesos. Se supone que según esa báscula yo empecé con 88 kg y dos meses después estaba ya en 78. Por cierto, mi altura es de 1,68 m, por si no lo había reflejado aquí.

Cuando ya llevas dos meses en este plan no sigues perdiendo el peso con la misma facilidad (obviamente porque si no todos tendríamos unos cuerpos perfectos con seguir unos buenos hábitos en muy poco tiempo). Pasé de perder un kilo semanal, más o menos, a perder un kilo cada dos semanas (y eso con suerte, que ya iréis viendo).

El apoyo de la gente que me rodeaba era fundamental, pero también mi fuerza de voluntad que me permitía (y me permite) darme los madrugones por las mañanas para comenzar mi rutina de ejercicios. Continuaba con el cardio, los abdominales y lumbares, pero introducía brazo y pierna. Afortunadamente, soy una chica de tobillos finos (gracias, genética) y tengo unas muñecas también finitas, así que en eso no me obsesionaba mucho. También tengo la suerte de que a nada que hago ejercicios de brazo y pierna se me ponen muy duros (todavía no sé el por qué, jajaja).

Como os vengo diciendo en las anteriores entradas: tenéis que ser conscientes de lo que queréis conseguir y tener siempre en mente que sin esfuerzo no hay recompensa. Mucha constancia y pensar que aunque te sientas sin fuerzas hoy puedes mirar atrás y ver todo lo que llevas conseguido, con eso tendrás el soplo que necesitas para seguir hacia delante.

12 de marzo de 2016

 Espero que nunca tiréis la toalla. Nos leemos pronto, familia.

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