¡Muy buenos días, mis seguidores!
He aquí una entrada más después de bastante tiempo sin animarme a escribir. ¿Que por qué? Pues muy fácil: se me han acumulado pequeñas cosas que me han dejado KO mentalmente y de ahí la ansiedad. Hasta hace medio mes no veía la salida de ella. Desde finales de enero hasta finales de febrero, un mes fatílico en ese aspecto.
No es ninguna obsesión ni nada parecido, solo que a veces las cosas vienen muy seguidas y yo, que soy de esas personas empáticas y que sienten todo, lo acabo pasando un poco regular.
Ansiedad... ¡qué nombre más bonito y feo a la vez! ¿Sabéis lo que es llegar a casa de trabajar y querer devorarlo todo? ¿Sabéis qué sensación más mala aquella en la que te apetecería comerte hasta un sofá? ¿No odiáis estar tranquilos escuchando música, leyendo, viento una peli, etc. y que a la vez tu mente piense qué cosa te puedes llevar a la boca?
Pues con esa sensación me he pasado casi un mes. Lo bueno de todo esto es que conozco a más gente que le estaba pasando lo mismo a la vez que a mí. Llegué incluso a pensar que eran los cambios de tiempo también, una ya no sabe.
Bueno, pues eso, que después de esa mala racha (en la cual seguí con mis ejercicios y demás) parece que he vuelto a ver la luz al final del túnel y es... maravillosa. Ahora más que nunca tengo ganas de seguir progresando.
La semana pasada me percaté de que, aun pesando más o menos lo mismo, mi volumen se había reducido un poquito desde enero. He seguido los consejos de una persona del gimnasio y voy a empezar a medirme el cuerpo para ver cómo va la cosa. Pero vamos... que en enero me compré unos pantalones de chándal y los pobres se me están quedando grandes (con la rabia que me da tener que comprarme ropa). Se ve que estoy perdiendo grasita de esta que tenía acumulada desde hace 200 años mínimo alguno de mis antepasados me la tenía reservada por dos siglos y mis músculos se van fortaleciendo. En resumen: me estoy moldeando que es lo que verdaderamente me interesa.
Quería dejaros unas recomendaciones que siempre vienen muy bien, aunque os las sabréis de memoria, pero nunca vienen mal de recordar:
- Tenemos que acordarnos de beber de 1'5 a 2 litros de agua al día (las infusiones no cuentan, que nos conocemos).
- Pan sí, pero en el desayuno y la comida, a poder ser integral (que yo lo llevo comiendo ¿una semana? jajaja)
- Fruta, preferiblemente, para almorzar y merendar. Si algún día coméis algo bastante contundente (un domingo os calzáis un cocido de los buenos) pues igual os viene bien tomaros un par de rodajitas de piña o una raja de sandía.
- Cocinar los alimentos con la menor grasa posible, es decir, abusaremos de plancha, lekuè, vapor, horno, etc. A mí me encantan las verduras en el lekuè y hacerme la pechuga de pollo hervida con pimienta y ajo en polvo (vicio es lo que tengo a comerla así).
- Evitar el azúcar al máximo, podéis usar edulcorantes aunque es preferible que sean naturales (tipo stevia y cosas así). A mí es que las infusiones me gustan solas y al café no le pongo nada, me está más rico sin nada que lo endulce.
- También evitaremos los refrescos y, en caso de tomarlos, que sean zero.
- Tomar alcohol es meter al cuerpo calorías vacías así que... eso lo dejo a vuestra elección. A ver, que unas cañitas de vez en cuando sientan bien y además son diuréticas, pero ojo con lo que las acompañamos.
Espero que estas recomendaciones os sirvan un poquito, la verdad que yo suelo seguirlas y no cuesta tanto hacer ese pequeño esfuerzo, es más, acaba convirtiéndose en nuestro día a día y ya tenemos unos hábitos saludables más.
Y ya sabéis: sin esfuerzo no hay recompensa. Os animo a perseguir la meta que deseáis y no os rindáis porque siempre va a haber gente deseando que os caigáis. Si tropezáis pensad que las piedras podemos quitarlas del camino y continuar. Todo está en nosotros.
Hasta más leer...
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